Si los que creen en el agotamiento tienen razón la producción mundial de petróleo debería estar llegando a su cenit en los dos próximos años, en un punto cercano a los 65 millones de barriles diarios.

Estimaciones recientes de la producción, provenientes de la Agencia Internacional de la Energía, muestran que la producción mundial en enero se encuentra muy por encima del récord de los 82 millones de barriles (diarios). Pero las cifras de la AIE incluyen ocho millones de barriles diarios de la producción no convencional, tales como las arenas bituminosas y el petróleo de aguas profundas y otros ocho o nueve millones de barriles de gas natural licuado.

Si se deducen las fuentes no convencionales de suministro, la producción ronda los 65 millones, que ha sido la producción de los últimos cuatro años. ¿Ha llegado ya el momento para el mundo de ver el cenit de la producción mundial de petróleo convencional?

No es sólo que la producción mundial no haya crecido en los últimos cuatro años, sino que no queda prácticamente capacidad ociosa (libre) entre los productores que pertenecen a la Organización de Países Exportadores de Petróleo. Si se excluye le breve periodo en que se quemaron los pozos kuwaitíes e iraquíes durante la guerra del Golfo, la OPEP nunca ha funcionado con una capacidad de maniobra tan pequeña –unos 2,7 millones de barriles diarios, en la actualidad- en cerca de 30 años.

Se podrán llamar inventarios “just-in-time”, o se podrá llamar por lo que realmente es: que a Arabia Saudita se le están agotando las reservas. De hecho, algunos comentaristas como Matt Simmons, de Simmons Associates, cree que el campo gigante de Ghawar, que contiene un octavo de las reservas mundiales de petróleo conocidas, puede estar agotado en un 80 ó un 90 por ciento. Es más, el Sr. Simmons hace notar que el agotamiento de Ghawar, cuya producción ha caído, a pesar de las gigantescas inyecciones de agua marina para mantener la presión, excede largamente de los descubrimientos de petróleo que deberían reemplazarlo en el reino

La apurada situación del mercado actual del petróleo no parece que vaya a cambiar, a menos que se den grandes descubrimientos. La producción de la mayoría de los grandes campos petrolíferos mundiales ya ha llegado a su cenit y está ahora en fase de descenso. Por ejemplo, los EE.UU., que son todavía el tercer productor mundial de crudo, bombean el 25 por ciento menos de petróleo que hace 30 años. E incluso las restantes reservas de Oriente Medio, pueden ser sustancialmente menores de lo que generalmente se cree. El mes pasado, la Royal Dutch/Shell, la tercera compañía petrolífera mundial, redujo la estimación de sus reservas probadas en un ruidoso 20 por ciento


Por supuesto, siempre existe la posibilidad de que se encuentre otro Ghawar y a ello se dedican miles de millones de dólares cada año. Considerando que la mitad de los suministros mundiales provienen de los 100 mayores campos, el reto de los descubrimientos es, en palabras de un geólogo “una caza de elefantes, no de ardillas”. Pero es bastante desconcertante que los 35 campos petrolíferos de más de mil millones de barriles de Irán e Irak, se descubriesen entre 1906 y 1979.

Se han hecho nuevos descubrimientos, pero las nuevas Fuentes de suministro encontradas, resultan triviales, en comparación con las realizadas hace 60 ó 70 años. Por ejemplo, las tan renombradas reservas de gas del Ártico no son más que el equivalente a un campo de gas de tamaño mediano. No ha habido descubrimientos de campos gigantes desde finales de los 60 y principios de los 70, cuando se descubrieron los del Mar del norte y de la Bahía de Prudhoe, en Alaska. Ambos han pasado ya el cenit de su producción.

Los economistas podrán argumentar que unos precios más altos del petroleo suscitarán un suministro mayor, pero solo tienen razón en parte. Unos precios más altos no pueden aumentar directamente el suministro, si el suministro de petróleo barato deja de existir, como sucedió antes. Pero los economistas tienen razón al creer que a medida que los precios suban fuentes que antes eran antieconómicas, llegarán a serlo para ser explotadas. Y si los que creen en el agotamiento tienen razón sobre el inminente cenit de la producción, será precisamente e crecimiento de la producción de petróleo no convencional la que hará frente a la demanda futura.
Ya ha sucedido, habiendo crecido desde un 2% de la producción mundial de crudo de hace una década, a un 11 por ciento. En ningún lugar el crecimiento ha sido tan dramático como en el territorio petrolífero canadiense. La extracción de crudo de las arenas bituminosas de Athabasca y Cold Lake ya representa un tercio de la producción canadiense de crudo y pronto representarán la mitad. De igual forma, las arenas alquitranadas de la cuenca del Orinoco en Venezuela, tienen una producción de 400.000 barriles diarios. Dado que la producción de crudo convencional venezolano ha sobrepasado el cenit, las arenas alquitranadas también representan un porcentaje creciente de la producción.

Sin embargo, el suministro (de petróleo) no convencional no fluye con facilidad, como atestigua, los 2.100 millones de dólares de extra costes del proyecto de arenas bituminosas de Syncrude. Para que su complicada economía funcione, se necesitan unos precios de la energía en constante subida. Al mismo tiempo, los extracostes de Syncrude serían más fáciles de digerir, si la producción convencional de crudo se dirigiese hacia el sur. Basándose en las cifras de producción de la pasada década, existen buenas perspectivas de que esto comience a suceder ahora.

Jeffrey Rubin es economista jefe y jefe de Estrategia de CIBC World Markets Inc.

CIBC World Markets es un banco de inversiones que ofrece servicios múltiples y que opera en Norteamérica y también en Europa y Asia. Nota del traductor

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