En un mundo dominado por la autocensura, sólo los valientes hablan. Pero en un mundo que sigue hablando de energía barata, con todas las consecuencias que se derivan de ello, sólo aquellos que valoran su integridad por encima de su cartera son dignos de ser escuchados.

En abril, el analista y experto del petróleo y de la energía iraní, Ali Bakhtiari, hizo justamente eso. Se levantó e hizo una predicción que pudo haberle dejado en ridículo.

“Hacia final de año veremos el petróleo a 50 dólares”, dijo a la audiencia en la reunión anual de la Asociación para el Estudio del Cenit del Petróleo y el Gas (ASPO International | The Association for the Study of Peak Oil and Gas) en Berlín.

Hacer una predicción que contenga altos precios récord del petróleo es una cosa. Decir el precio ya es otra. Pero ahora, mientras la OPEP, los mayores países industrializados y Arabia Saudí cantan sus mantras de que “no hay problema”, Bakhtiari parece justificarse más que nunca.

Eso es lo que dije en abril, que podríamos alcanzar los cincuenta dólares hacia el final del año. Y hemos llegado tres meses antes”, dijo soltando una risita. “Creo que fue una predicción realmente buena

El precio del petroleo: Fuera de control

El problema es que el aumento del rango de los precios del petróleo es una amenaza indudable para la economía. No para los más ricos, es decir, el 1% de los que más dinero ganan del mundo, o para los más pobres, que representan el 50% de las personas del mundo que viven con menos de 2 dólares diarios, sino para el resto. Alrededor de tres mil millones de personas.

Siento opinar que el precio seguirá aumentando”, dice preocupado Bakhtiari. “Tenía esperanzas de que se mantuviera en el rango de los 40 dólares. Yo creo, que a ese nivel, las economías podrían empezar a afrontarlo, pero ahora el precio del petróleo está fuera del control de todo el mundo”.

Argumenta que en vez de planificar una estructura para utilizar el petróleo, se ha dejado a los fundamentalistas del mercado determinar el futuro de estos valiosos bienes biológicos.

El colapso de los precios del petróleo en la década de los noventa, así como la debilidad del dólar, ha significado que el valor real del petróleo sea increíblemente bajo.

Como resultado de ello, ninguna de las principales naciones productoras de petróleo estuvieron interesadas en gastar miles de millones de dólares en nuevas inversiones, ya que no había un beneficio a corto plazo.

Apetito creciente de crudo.


A nadie le interesaba gastar miles de millones de dólares en la eficiencia del combustible porque no había beneficio a corto plazo. El porqué no interesaba gastar millones de dólares en energía solar, eólica o en energía basada en el hidrógeno no lo sabe nadie. Estas mismas ideas suponen que al igual que estos factores, el petróleo ha estado siendo engullido físicamente como si no existiera el mañana.

Irónicamente, es ese gran apetito, que crece a un ritmo exponencial debido a la demanda de EEUU, China e India, lo que podría empeorar el problema.

Bakhtiari dice, “Espero que no nos movamos dentro del rango de los cincuenta dólares. Las grandes economías, y con ello quiero decir los EEUU, la UE, China, India y Japón, se están empezando a acostumbrar a la idea de 40 dólares el barril. Hemos sobrepasado la barrera psicológica y financiera, pero si nos movemos directamente en el rango de los cincuenta dólares, eso no será bueno en absoluto”.

Sin embargo, él no ve al rango de los cuarenta o los cincuenta dólares como algo que vaya a durar para siempre. De hecho, ni siquiera como algo que se vaya a extender mucho. En vez de ello, cree que el precio está siendo conducido por algo mucho más fundamental.

¿El síndrome del cenit del petróleo?

“Nadie puede reconvertir más el precio. Por ejemplo, todo el mundo cree que sería la OPEP quien podría hacerse cargo de la demanda. Pero eso ya es algo del pasado.

Ahora está realmente el cenit del petróleo detrás de la rueda del coche. El cenit del petróleo está dirigiendo la subida de precios y la demanda no es la verdadera cuestión. Estamos entrando en una nueva era, pero nos encontramos sólo muy al principio de ella.

La idea que subyace al “cenit del petróleo” es ésta. Cuando el planeta alcance el punto medio del consumo de todo su petróleo disponible, entonces una combinación de una creciente demanda, un número decreciente de campos petrolíferos y unos cuellos de botella en la insuperable oferta provocará una conmoción brutal en los precios. Casi sin duda alguna, cortando limpiamente la cabeza de la economía mundial en el proceso.

Este cenit en la oferta de petróleo actuará como una guillotina económica. Y todavía más, el hilo del que cuelga la espada sobre nuestras cabezas será cortado sin advertencias.

Los políticos, los países productores, las principales compañías petrolíferas y los estados consumidores no se ponen de acuerdo para anunciar su propia desaparición. No sería bueno para los negocios, o para la reelección, o para ambos.

La subida imparable de los precios del crudo.

Si no hubiera nada por lo que preocuparse, entonces no habría incrementos en los precios del crudo”, explica Bakhtiari.

Si no hay una razón para preocuparse, debido a que hay suficiente petróleo y la OPEP o Yukos o quien sea simplemente puede bombear algo más, entonces no habría problemas y no subirían los precios. El mercado no estaría preocupado en absoluto”.

Mientras Bakhtiari admite que las predicciones son peligrosas, sus propias investigaciones, tan extremadamente exactas, dicen que el cenit del petróleo aún ha de llegar. Como el huracán Iván, viniendo de repente desde el océano, sólo hemos experimentado las primeras ráfagas tormentosas.

Creo que el cenit llegará sobre 2006 ó 2007. Pero, para esto sólo faltan 15 meses. Eso es todo. En ese punto, nadie puede decir qué va a ocurrir. Excepto que el precio va a seguir subiendo. Y nadie va a ser capaz de detenerlo.”

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