Los buenos datos publicados en Estados Unidos en los últimos días han permitido al dólar corregir el excesivo castigo que había sufrido en la segunda quincena del mes pasado.


El euro no parece ajeno al sentimiento de culpabilidad que llevan aparejados los excesos de las fiestas navideñas. Tras el empacho de máximos históricos que vivió el Euro frente al dólar entre los días 23 y 30 de diciembre, que engordó su tipo de cambio hasta un récord de 1,3666 dólares, se ha adentrado en una cura de adelgazamiento que se prolonga ya durante tres sesiones, algo que no ocurría desde comienzos de diciembre. Ayer se depreció un 1,15%, su mayor descenso diario desde agosto, y bajó hasta los 1,331 dólares. En tres jornadas, su caída frente al dólar alcanza ya el 2,4%. El yen no permaneció al margen de la reacción del dólar y ayer perdió un 1,35% frente a la moneda norteamericana, hasta las 104,2 unidades por dólar.

Optimismo sobre la subida del Euro.

Esta recuperación se ha sustentado en las positivas estadísticas económicas conocidas en los dos últimos días. Si el lunes se supo que la actividad manufacturera estadounidense de diciembre repuntó hasta los 58,6 puntos, por encima de los 57,8 puntos del mes anterior, ayer se publicó que los pedidos de fábrica crecieron en noviembre un 1,2%, por encima del 1% previsto y del 0,9% de octubre. La combinación de ambas cifras pone de relieve la fortaleza del sector industrial norteamericano, algo que ha disparado el optimismo sobre el comportamiento que puede mostrar la primera economía mundial en 2005.

Estos datos contrastaron con los anunciados en Europa. Por un lado, la revisión del PIB francés del tercer trimestre mostró que la economía gala se estancó entre julio y septiembre y, por otro, el número de parados creció en diciembre en Alemania hasta los 4,48 millones, la cifra más alta desde 1997.

La contraposición de las estadísticas estadounidenses y europeas sirvió para acentuar el movimiento de corrección que ya había iniciado el dólar en las dos jornadas anteriores. De este modo, la excesiva ascensión protagonizada por el euro en la segunda quincena de diciembre, que le condujo desde los 1,325 hasta los 1,365 dólares, ha sido arrasada por las variaciones de los últimos días.

La verdadera magnitud de esta recuperación será puesta a prueba el próximo viernes, cuando se publiquen en Estados Unidos los datos de desempleo del mes de diciembre. Como es costumbre, el mercado prestará una atención principal a los puestos de trabajo que haya generado la primera economía mundial en ese periodo. Las previsiones apuntan a la creación de 175.000 empleos, frente a los 112.000 de noviembre. La superación de esas cifras podría prolongar la reacción del dólar, puesto que dejaría vía libre para que la Reserva Federal pudiera seguir elevando los tipos de interés, que ahora se encuentran en el 2,25%, frente al 2% de la zona euro. En este sentido, ayer se conocieron los detalles de la última reunión del Comité de Mercado Abierto de la Fed, según los cuales algunos de sus miembros mostraron preocupación sobre un posible repunte de la inflación.

De confirmarse este incremento, la autoridad monetaria se vería obligada a subir los tipos por encima de lo esperado. El mercado de deuda pública reaccionó con prontitud y el rendimiento del bono a diez años, que evoluciona de forma inversa a su precio, se disparó desde el 4,21% hasta el 4,30%.

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