Según admite Güimar Vaca Coca, titular de Pioneer Natural Resources, la crisis por la que atraviesa la Argentina es lo más negativo que le pasó a la industria petrolera local en toda su historia.

El país pierde mucho más dinero por la disminución de las inversiones que el que gana por recolectar impuestos con la exportación de crudo", advierte. "La única razón por la que todavía no hubo un colapso mayor fue que el precio del petróleo se mantuvo a niveles razonablemente favorables".

Al referirse a la coyuntura por la que atraviesa el segmento petrolero en esta Argentina que "no deja de sorprendernos día a día", Güimar Vaca Coca parece perder la serenidad que lo caracteriza. Y no es para menos, teniendo en cuenta que, como él mismo define, las puertas se siguen cerrando en lugar de abrirse.
"Lejos de sancionar leyes estables, conocidas, confiables y, si es posible, ventajosas y competitivas para incentivar la inversión de riesgo, nos imponen restricciones que son totalmente negativas no sólo para la industria y el país sino también para la sociedad", enfatiza el titular de Pioneer. "Restringir las exportaciones en un ambiente de negocios en el que las empresas ya están acotadas y casi totalmente impedidas de enviar dólares al exterior, ya sea para cumplir con compromisos financieros o de cualquier otra índole, trunca la naturaleza del negocio petrolero".
Para el directivo, las retenciones del 20% a la exportación de crudo hacen que la economía de la industria ya no sea competitiva en relación con la de otros países. Incluso está convencido de que la única razón por la que no hubo un colapso mayor en las inversiones fue que el precio del crudo se mantuvo a niveles razonablemente favorables durante este período.
"En general, creo que el país pierde mucho más por la reducción de inversiones que lo que gana por la recolección de impuestos a la exportación de crudo", señala.

En palabras de Vaca Coca, el Gobierno debería eliminar inmediatamente tanto las restricciones a las exportaciones de crudo como los impuestos que las gravan, y permitir el libre mercado del gas natural a precios similares, al menos, a los que regían previamente al desencadenamiento de la debacle económica y política en nuestro país a fines de 2001.
"De esa forma –admite- disminuiría el efecto inmediatamente, aunque no lo eliminaría. Las empresas que estamos en la Argentina nos quedamos esperanzadas en que se produzcan estos cambios. De otro modo, seguramente el Gobierno provocará el éxodo de los capitales petroleros a otros países".

Panorama sombrío del precio de los combustibles.

El escenario de los combustibles es percibido por el directivo de manera diferente según se trate de líquidos o gaseosos.
"Se espera que el suministro de naftas, gasolinas, diésel y otros combustibles líquidos se haga con normalidad, sin desabastecimiento y a precios por debajo de los mercados internacionales", explica. "Sin embargo, esto no ocurre en el caso del suministro de gas, que hasta el momento está sometido a precios congelados en pesos, los cuales en boca de pozo representan solamente de 36 a 38 centavos de dólar por millón de BTU", señala.
En efecto, los bajos valores del fluido en boca de pozo, que hoy equivalen a un 25% del precio anterior a la devaluación del peso, prometen perjudicar seriamente la actividad en el corto plazo, ya que acentúan diariamente la falta de inversiones en el sector y esto disminuye la capacidad de producción y de reservas en el país.

Pioneer decidió reducir significativamente sus inversiones en el upstream local, y de un nivel estimado entre 70 y 100 millones de dólares anuales, pasó a destinar tan sólo 35 millones de esa moneda a la expansión de sus actividades.
"Estamos confundidos y apenados porque las medidas tomadas por el Gobierno hicieron que nuestro crecimiento se detuviera", admite Vaca Coca. "Evidentemente esto afecta nuestra dinámica de desarrollo y crecimiento, y disminuye la confianza en nuestros planes de inversión. De hecho, en los últimos años perforamos entre 65 y 90 pozos por año, mientras que ahora sólo perforaremos 28".
Los planes de la firma a mediano y largo plazo son continuar desarrollando recursos de petróleo y gas en sus áreas de Neuquén y Tierra del Fuego, aunque -según advierte el ejecutivo-, si no cambian y se revierten drásticamente las expectativas de corto plazo, tan negativas para invertir, sobre todo en proyectos de gas, es probable que estas operaciones también se vean afectadas.
"Confiamos en que las autoridades tomen nuevas decisiones con información correcta y hagan los cambios necesarios para restaurar las condiciones de negocios a niveles atractivos para invertir. Sólo así podremos volver a generar riqueza para el pueblo, que será administrada tanto por el Gobierno Nacional como por los provinciales. Hasta ese momento, seguiremos invirtiendo en proyectos de petróleo indispensables para evitar un deterioro importante de nuestra actividad".

Crisis histórica de perforación.

En la zona de Cutral-Có/Plaza Huincul -Neuquén-, Pioneer perforará de 25 a 28 pozos de los 70 planificados para este año, y sus inversiones se reducirán a menos de un 50% de lo inicialmente planeado. Aún así, será un programa de reactivación importante, soportado por los favorables precios del petróleo en el mercado actual.
A mediano y largo plazo, la firma tomará decisiones de cambios o continuidad recién cuando tenga información confiable sobre el nuevo ambiente de negocios en el país.
"Las empresas estamos afectadas por un ataque económico feroz y por una incertidumbre sobre el futuro que genera una profunda desconfianza y obliga a repensar la viabilidad de seguir invirtiendo en el país", concluye el directivo. "Y debo reconocer que nuestra primera reacción fue detener los programas de inversiones discrecionales manteniendo los indispensables, y reubicar esos recursos a otros lugares del mundo, no necesariamente en el Cono Sur".

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