Hasta el momento, el gas natural en el país transandino sustituyó al GLP en aproximadamente un 11%. Algunos estudios realizados antes de la crisis energética argentina indicaban que ese porcentaje crecería hasta un 26% para 2015. Sin embargo, ante el nuevo escenario la cifra estimada bajó a un 16%.

Los problemas en el suministro de recursos energéticos padecidos durante el invierno en el país afectaron directamente al mercado chileno. El gas natural no llegó de forma regular y perjudicó sobre todo al sector industrial, que tuvo recortes en un 50%. En general, no hubo mayores inconvenientes para los consumos residenciales.
Como consecuencia de la crisis argentina ha cambiado la proyección a largo plazo de sustitución de GLP por gas natural, que pasó de un 26% a un 16 %”, explica Alejandra Chamudes, ejecutiva de la Empresa Nacional del Petróleo de Chile (ENAP). Según la visión de la directiva, es importante tener en cuenta que la incertidumbre generada por el desabastecimiento del fluido durante este año probablemente se acentuará en 2005.
El gran desafío para el GLP en el país vecino pasa, entonces, por alcanzar a todas aquellas zonas rurales alejadas de las redes de distribución, donde el gas natural no llega de forma rentable. También son potenciales clientes las industrias que por normativas ambientales deban dejar de usar carbón o fuel oil en los próximos años. “La innovación y el cumplimiento de ese tipo de reglamentaciones con estándares internacionales es un nicho para el desarrollo del gas licuado”, considera Chamudes.
“Sin el hidrocarburo gaseoso, en 2004 el GLP habría adquirido un mercado de 1.200 millones de toneladas por año, mientras que hoy apenas llega a 1.000 millones”.

El rol de la estatal.

El consumo de gas licuado de petróleo en Chile oscila los 1.000 millones de toneladas anuales. Además de lo suministrado por las compras al extranjero, la producción de la ENAP alcanzó este año a 520 millones de toneladas y su participación en el mercado es de un 65%. “No obstante, el país muestra un déficit de aproximadamente 500 millones de toneladas por año”, indica la ejecutiva.
Durante 2003, la ENAP y otras compañías chilenas importaron 510 millones de toneladas de GLP, de las cuales un 97,5% vinieron de la Argentina, un 2,2% de Ecuador y un 0,3% de Bolivia. Casi la mitad de esas operaciones fue realizada por la empresa nacional.
Para este año se espera que las compras al exterior alcancen los 570 millones de toneladas. Las de origen argentino disminuyeron apenas un 6% y las del país del Altiplano subieron a un 0,4%. Se sumaron, además, importaciones de Noruega y de Inglaterra en un 10%. Las estimaciones indican que la ENAP tendrá una participación de un 36%.
El consumo de gas licuado representa un 13 % de los combustibles derivados del petróleo y la demanda fluctúa un 50% entre invierno y verano. La región metropolitana, que comprende la capital del país y sus alrededores, concentra el 49% de los requerimientos de los usuarios. Valparaíso y Viña del Mar reúnen un 11%, y la zona de Talchuano y Concepción un 10%.

Un recurso vital

En Chile, las reservas nacionales de gas natural se estiman en 45.000 millones de metros cúbicos. El 100% de la producción del país proviene de la región sur de Magallanes. Sin embargo, esa fuente energética está destinada al consumo zonal y a la alimentación de la planta Methanex que produce etanol.
El 70% del hidrocarburo gaseoso que se utiliza en todo el país es importado desde la Argentina. “La entrada del gas en Chile ya tuvo su mayor impacto entre los años 1998 y 2003, cuando gran parte de las industrias y los sectores comercial y domiciliario comenzaron a utilizarlo como insumo”, explica Chamudes.
Además del gasoducto que ingresa al país por la zona del Estrecho de Magallanes desde 1961, funciona el conocido como Gas Andes (a partir de 1977), y Gas Atacama, Norandino y del Pacífico, que comenzaron a ser utilizados en 1999.
A entender de la ejecutiva, el futuro crecimiento del gas natural en su país estará dado por la generación eléctrica y por nuevas industrias. Las proyecciones realizadas sobre el consumo sectorial del hidrocarburo para 2012 demuestran que la mayor demanda sería generada por el sector termoeléctrico. También indican que ese segmento es el que más perspectiva de desarrollo tiene, seguido por el petroquímico y el industrial.

La matriz energética chilena

Al año 2002, el petróleo participaba de un 39% del mercado chileno. Lo seguía el gas natural con un 24%, la leña con un 14% y el carbón con un 11%.
Las estimaciones para 2008 muestran cifras similares para el crudo”, describe la directiva. “Sin embargo, el gas presentará un aumento importante hasta llegar a un 34%, y la participación de la leña y el carbón se reducirá debido a las nuevas políticas ambientales”.
El mercado chileno de combustibles líquidos y gaseosos permite hacer inversiones, importar y exportar con total libertad. Los precios del petróleo se rigen por los mercados internacionales. Otra de las características que presenta es la coexistencia de empresas públicas y privadas, así como el hecho de tener seis compañías distribuidoras de combustibles líquidos, tres de GLP, cuatro de gas natural y una para el transporte de recursos líquidos por oleoductos.

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