Si bien la exportación de materia prima sin transformar es una pérdida de valor para el sector productivo y para el país en general, Argentina vende al exterior insumos que permitirían elaborar cerca de dos millones de toneladas de etileno por año. 

Según estiman algunos especialistas, la cantidad de recursos que actualmente se comercializan puertas afuera alcanzarían para sostener más de dos potenciales polos petroquímicos de escala mundial.

Hoy la Argentina es uno de los países más destacados por abastecer de materias primas petroquímicas al mercado internacional. Las grandes fuentes de recursos para el segmento son el petróleo, la nafta petroquímica producida en refinerías y la transformación del gas natural en derivados, que requiere especial atención porque se encuentra en plena etapa de desarrollo. “Aun cuando las tecnologías de conversión de ese insumo en olefinas, por ejemplo, están en la fase de prueba, hay serios estudios de factibilidad que demuestran que los procesos son altamente viables”, explica Carlos Octtinger, presidente del  Instituto Petroquímico Argentino (IPA).
Una vez salvados los problemas de coyuntura que se presentaron en los últimos dos años, el país podría -a entender del directivo- contar con un razonable horizonte energético. “Ahora es preciso alcanzar un precio razonable para justificar nuevas inversiones en exploración y producción de gas natural, donde las reservas, pese a haber caído, aún son atractivas para sostener una industria de nivel mundial”, estima.

Las barreras

En Medio Oriente se aproxima una tercera ola de inversiones en plantas de etileno. Pasarán de 10 a 25 millones de toneladas, que representarán un 20% de la capacidad instalada del planeta. Los países petroleros de esa región, por su parte, apoyan la transformación de sus materias primas con precios altamente competitivos. “Como productores latinoamericanos debemos tener presente esa realidad sin temores, para que los futuros polos petroquímicos estén a la altura de los acontecimientos”, asegura Octtinger. “América latina será nuestro principal mercado, pero el mundo es nuestro campo de acción”.
Un factor clave a tener en cuenta para garantizar la viabilidad de los proyectos que posiblemente se puedan desplegar en el sector es -según el directivo del IPA- la logística, tanto de materias primas (para la cual se deben analizar los costos asociados a la recolección, acondicionamiento y traslado) como de los sitios que se elijan para llevar adelante las nuevas obras. “También el transporte de gas natural constituye un inconveniente logístico que debe ser especialmente considerado, debido a que la llegada de ese insumo hasta las zonas petroquímicas tradicionales puede complicar el desarrollo futuro por su uso como materia prima y como combustible”, agrega. “Y, obviamente, también es determinante contar con los medios necesarios para colocar los productos terminados en el mercado local e internacional. Un ejemplo fatal de planes que se tendieron sin definir esa cuestión es el caso de la producción de metanol en Neuquén”, recuerda.

Un gran potencial

A decir de Octtinger, hay disponibilidad de materias primas suficientes en el país para pensar en desarrollar algunos nuevos polos petroquímicos. Las zonas potenciales en donde se podrían instalar se dividen en dos grupos. Por un lado, aquellas que tienen una fuerte tradición petroquímica, donde la logística del manejo del producto terminado es favorable. Por otro, las que se caracterizan por producir recursos, pero no cuentan con la infraestructura necesaria para trasladarlos.
En el primer conjunto se encuentra Bahía Blanca, que dispone de unas 500 mil toneladas de etileno y unas 230 mil de propileno. “Si se incrementa la capacidad de transporte de gas natural también existe la posibilidad de que se produzcan mayores cantidades de fertilizantes”, comenta el directivo. “Además, si se tienen en cuenta la refinería, la nafta para cracking y el gas licuado de Ensenada, se podría montar un polo petroquímico de unas 480 mil toneladas de etileno y 160 mil de propileno en esa región. Incluso en San Lorenzo, que concentra importantes cantidades de materias primas, se podría desplegar un polo de unas 350 mil toneladas de etileno y unas 140 mil de propileno”, cuantifica.
Las regiones que tienen importantes reservas de hidrocarburos y producen líquidos del gas natural agrupan las características del segundo conjunto de lugares con altas oportunidades para tender nuevos polos petroquímicos. “Con los niveles de reservas de la cuenca Austral es viable extraer 5 millones de metros cúbicos por día de gas natural que, transformado a olefinas, podría producir etileno y propileno”, asegura Octtinger. “Lo mismo vale para la Neuquina, aunque por el grado de explotación probablemente la extracción del recurso gaseoso no sea tan significativa. Pero sí es muy importante la disponibilidad de condensados y de gasolina natural, que lograrían sostener un polo de etileno de 500 mil toneladas y algo más de 200 mil toneladas de propileno”.
Si se aprovechan todas las materias primas petroquímicas existentes en la cuenca Noroeste, probablemente se podrían obtener unas 200 mil toneladas de etano, de las cuales se elaborarían unas 500 mil de etileno y unas 150 mil de propileno. Además, con el nivel de reservas que posee, es posible extraer unos 4 millones de metros cúbicos por día de gas natural para producir unas 600 mil toneladas de olefinas.
No todos los polos potenciales son viables, pero se dispone de los recursos precisos para sustentar una industria petroquímica importante en el país”, estima el ejecutivo.


Aunque los últimos años han sido duros para la evolución de las reservas de gas natural y petróleo, la Argentina tiene todavía un horizonte de 15 a 16 años para satisfacer los niveles de demanda de 2003. Ambos hidrocarburos se concentran mayormente en la zona Austral, en el Golfo de San Jorge y, con una perspectiva más corta, en la cuenca Neuquina, que es la más explotada hasta el momento.
En el caso específico del insumo gaseoso, los principales consumidores son los residenciales y las centrales eléctricas. El GNC representa unos 2.800 millones de metros cúbicos de los 35.600 que son cargados a los gasoductos por año para ser transportados en el país. También se ha exportado a Chile, Brasil y Uruguay un total de 3.600 millones de m3.
Según los datos aportados por el IPA, el área industrial requiere cerca de 11.200 millones de m3 anuales, de los cuales apenas un 10% es para el consumo petroquímico.
Los líquidos del gas natural son una de las materias primas ideales para la industria petroquímica. En palabras de Octtinger, “se trata de recursos dispersos y como tales deben ser analizados más profundamente. Ese es uno de los objetivos para el año próximo de la Comisión que presido”, admite.
La gran productora es la zona de Bahía Blanca, donde se concentran los principales gasoductos y están las plantas de tratamiento más importantes. La otra gran fuente de materias primas es la refinación. Los productores más destacados son la destilación atmosférica, de donde se obtiene la nafta petroquímica que alimenta la reformación para la elaboración de benceno y tolueno, y el craqueo catalítico, del cual se adquiere la mayoría de propileno y butileno que se usan como insumos para la industria.
Durante el año 2003 la Argentina produjo 1,35 millones de toneladas de propano, de las cuales las petroquímicas sólo consumieron 70 mil y se exportaron 795 mil. Asimismo, de una elaboración de 1,2 millones de toneladas de butano, apenas 17 mil fueron utilizadas por el segmento y se vendieron al extranjero 830 mil.

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