La compañía energética del grupo Techint contempla un importante incremento en sus desembolsos generales para el período que inicia en julio. Los principales esfuerzos estarán destinados a la producción y exploración de crudo.

Además, espera crecer en reservas mediante la optimización de sus recursos actuales, la realización de nuevos desarrollos y la adquisición de nuevas áreas, tanto en la Argentina como en otros países.

Con la crisis de 2002 a sus espaldas y un afán inversor mucho mayor al del año pasado, Tecpetrol se apresta a aprobar un presupuesto que le permita incrementar el volumen de negocios en diversos países de Latinoamérica.
El ejercicio que está a punto de comenzar estima una inversión total de 100 millones de dólares destinada a la Argentina, Perú, Ecuador y Venezuela, que serán utilizados en trabajos de desarrollo de la producción y en la búsqueda de nuevas reservas.
En términos comparativos, el segmento de negocios más beneficiado será el de exploración, que en el portafolio de negocios de la petrolera prácticamente no registró actividad durante el año pasado. En esa dirección, la empresa hará una fuerte apuesta en la provincia de Neuquén, en el norte argentino y en Venezuela.
Por su parte, en Ecuador -que se encuentra en pleno proceso de apertura del upstream-, la compañía se presentará en el proceso licitatorio de áreas que tiene el gobierno y en las que se intenta facilitar el ingreso de la inversión privada. Los trabajos de exploración y desarrollo posiblemente comiencen allí el año próximo.
Asimismo, analiza la posibilidad de radicar proyectos en México con algún socio de esas latitudes.
En aquellas zonas donde la compañía opera desde hace tiempo, intentará mejorar los niveles de explotación e incluso tomar mayor escala a partir de adquisiciones directas, mientras que también se encuentra en la búsqueda de nuevas posibilidades en países donde aún no opera.
Tal como aclaran desde la firma, el incremento presupuestario que se le asigna en esta ocasión a la búsqueda de reservas no se debe a una transferencia de las erogaciones en explotación hacia la exploración, sino que se trata de un incremento en el nivel total de inversión.
“No estamos en planes de achicamiento, sino todo lo contrario”, explica Julio Vieiro, director general de Tecpetrol. “En el ejercicio que comienza en julio vamos a invertir más que en el del año pasado, y en particular vamos a reforzar la parte de exploración”.

La Argentina

Aunque los planes de la compañía se expanden por varias naciones de Latinoamérica, una buena porción de sus expectativas de crecimiento están situadas en su país de origen: la Argentina. Allí tiene la intención de aumentar el nivel de operaciones en Neuquén, donde actualmente hace trabajos de escasa magnitud (extrae petróleo y gas de las áreas Agua Salada y Los Bastos), y por un problema de escala necesita aumentar su presencia. De esa manera, haría más eficiente su actividad. “Queremos crecer en esa zona, pero nos encontramos con la dificultad de que no hay muchas nuevas áreas para exploración”, explica el directivo. “Por lo tanto, una manera posible de crecer allí es a través de la búsqueda de una empresa que quiera desinvertir. Estamos atentos en ese sentido”.
Actualmente, la compañía está haciendo en la provincia estudios de exploración para, finalmente, comenzar con los trabajos de perforación el año entrante. Esa suerte correrán las áreas Fortín de Piedra, Agua Salada y Los Bastos.
Por otra parte, Tecpetrol intentará mantener su nivel de actividades en las zonas en que actualmente mantiene operaciones. Ese es el caso del sureño yacimiento El Tordillo, desde donde extrae 4.000 m3 diarios de crudo de buena calidad (es relativamente pesado, pero no tiene azufre), que equivalen a 25 mil barriles. Aunque hace tiempo que Tecpetrol trabaja allí, Vieiro se muestra optimista con respecto a la evolución de la explotación: “Ahora estamos trabajando con tres equipos de perforación y con siete unidades de reparación. Ese ritmo de actividad posibilitará un crecimiento sostenido de la producción, porque aún tiene potencial para hacerlo. Será relativamente lento, debido a que es necesario compensar la declinación natural del yacimiento, pero esperamos terminar el año con una mejora productiva”.
En el norte del país, la firma cuenta con una importante operación en Aguaragüe. Desde allí se extraen casi 9.000.000 m3 de gas natural por día, y un importante volumen de condensados asociados a ese gas. La suerte en este caso no es la misma que en El Tordillo. La producción aún funciona bien, pero se ha llegado a un alto grado de maduración, motivo por el cual los rendimientos a futuro serán declinantes. De hecho, se están colocando compresores de superficie para bajar la presión contra la cual producen los pozos. “De cualquier forma -anticipa Vieiro-, hay algunas chances de aumentar las reservas, y con esa intención vamos a hacer algunas perforaciones exploratorias, especialmente para petróleo”.
En el yacimiento Ramos, que opera Pluspetrol y produce aproximadamente 10.000.000 de m3/día, Tecpetrol participa en sociedad con un 25%.

El exterior

La agenda inversora de la empresa energética del grupo Techint está lejos de agotarse en la Argentina. En efecto, ha desarrollado nuevos planes en los principales países petroleros de la región, tanto en los que operaba con anterioridad como en aquellos con los que no hace mucho tomó contacto directo.
Una de las operaciones más importantes fuera de nuestro país se ubica en Venezuela - específicamente en Colón-, al sur de Maracaibo, cerca de la frontera con Colombia.
Se trata de una zona complicada desde el punto de vista logístico y de seguridad. Hace algo más de ocho años que estamos operando allí, y tras una primera etapa difícil ahora alcanzamos una producción de 20.000 barriles diarios y tenemos la posibilidad de continuar creciendo a través del desarrollo de campos -así se llama en aquel país a los yacimientos- muy prolíficos”, explica Vieiro.
La empresa también opera en el área Bermejo, ubicada en la selva ecuatoriana, cerca de la frontera con Colombia, pero del lado sur. Allí produce 7.000 barriles diarios de petróleo, que equivalen a poco más de 1.100 m3. En esa zona se encuentra haciendo trabajos de perforación de desarrollo, y en el futuro prevé hacer pozos de exploración y de desarrollo adicional.
En Bolivia, por su parte, Tecpetrol exploró en el área Ipati, pero luego hizo un acuerdo con Total a través del cual le cedió participación en ella y, a cambio, recibió una porción del área vecina, Aquío, por parte de la francesa. Ambas tienen la misma estructura geológica. El ejecutivo explica los motivos del cambio: “Ellos se harán cargo de la operación y de la realización del primer pozo, que demanda un desembolso de 25 millones de dólares. Eso nos libera de un riesgo financiero”.
Una mención especial merece el yacimiento Camisea, donde Tecpetrol tiene una participación de un 10 % en el upstream, y un poco más de un 20 % en el oleoducto y el gasoducto que unen las reservas con la costa y con la ciudad de Lima (los opera la empresa “prima” de Tecpetrol, Tecgas, y los está construyendo Techint). Ese proyecto demanda un fuerte aporte de capital por parte de la compañía. Por ese motivo, Vieiro anticipa optimista: “En agosto del año próximo debería entrar en producción comercial, por lo que comenzaría el recupero de la inversión”.


En el ejercicio que está por terminar, Tecpetrol hizo muy poca exploración. Se limitó a realizar estudios internos, pero no perforó ni llevó a cabo trabajos de prospección sísmica. “El año pasado fue un período de crisis, y por ese motivo los mayores esfuerzos estuvieron destinados a las inversiones productivas”.
A pesar de la falta de atención en la búsqueda directa de nuevos recursos, la empresa llevó a cabo revisiones de los que ya tenía y obtuvo en esos casos una reclasificación positiva. De esa manera, la relación entre reservas y producción no se vio fuertemente trastocada.
Aunque en la actualidad la tendencia anterior se ha revertido claramente, el ejecutivo señala una particularidad de la futura inversión exploratoria de la empresa: su objetivo predominante será la ampliación de las reservas de petróleo, pero se dejará casi de lado la búsqueda deliberada de gas natural en el país hasta tanto la recuperación de su precio “boca de pozo” permita una adecuada rentabilidad de la inversión.
Un 10 % del total de la inversión -10 millones de dólares- será destinado a exploración. Sin embargo, históricamente hemos invertido anualmente en ese rubro aproximadamente 20 millones de la moneda americana”, explica Vieiro. “Ese desfasaje se debe a que los bajos niveles de precios del gas natural en la Argentina no hacen rentable ningún desembolso en ese área, de manera que nuestro espectro exploratorio resulta sustancialmente reducido”.

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