El Banco Central Europeo (BCE) ayudará a diseñar los planes para una posible unión monetaria en la región del Golfo, en un movimiento que refleja los frutos de siete años de experiencia internacional de la entidad.


En concreto, el Banco Central Europeo trabajará con el Consejo de Cooperación del Golfo (GCC) en un modelo de unión monetaria inspirado en el exitoso lanzamiento del euro en el año 1999.

Hemos trabajado codo con codo con el BCE en diferentes ocasiones. Ahora estamos viendo como ponemos en práctica esos resultados”, señala Abdul Rahman Saif, director ejecutivo de la Autoridad Monetaria de Bahrein. El BCE se ha cuidado mucho sin embargo de dejar claro que su colaboración en el Golfo no se debe en modo alguno a ninguna decisión política.

La institución financiera con sede en Fráncfort actúa como banco central de 12 países de Europa continental, y además delimita los recursos de los bancos centrales nacionales que aún existen.

Desde su creación, el BCE ha intentado incrementar su papel internacional, más recientemente de cara a su posición frente al Fondo Monetario Internacional (FMI) en Washington. En este sentido, la iniciativa del Golfo construirá un paso significativo inicial de su política exterior, en la que se incluye también ayudar a las autoridades financieras rusas en labores de supervisión del control monetario. El BCE asesora actualmente también a Egipto en tareas de supervisión bancaria.

Un portavoz del BCE confirmó que se está preparando “un memorando de conclusiones concertadas entre el BCE y las autoridades monetarias del Golfo, y que estará listo para su firma en cuestión de unas pocas semanas”.

En concreto, el GCC planea introducir una divisa única antes de 2010 en seis estados miembros -Bahrein, Kuwait, Oman, Qatar, Arabia Saudi y los Emiratos Árabes Unidos-. El trabajo ha empezado con el establecimiento de unos “criterios de convergencia”, pero muchas decisiones no han sido tomadas aún, incluida la localización de un banco central. En este diseño tienen su peso las opciones esbozadas por el BCE.

El papel del banco en el Golfo podría ser significativo en los mercados financieros si redunda en una mayor preponderancia del euro en la política de reservas de la región. De hecho, el euro es considerado ya una alternativa al dólar por algunas autoridades financieras del área. Preguntado a este respecto, el director de la Autoridad Monetaria de Bahrein apuntó que “estamos mirando al mercado, estamos abiertos a ver oportunidades”.

A pesar del escepticismo que rodea a la región, incluido su distinto horario, el BCE ha tomado un fuerte interés en el proyecto.
Un estudio publicado por la institución financiera europea defendía recientemente la creación de una institución similar al BCE en la región. “Una sola política de cambio monetario que se engrane en las condiciones económicas, monetarias y financieras en un solo área monetaria en su totalidad, puede ser asegurada solamente si es conducida por una institución monetaria supranacional”, señalaba dicho informe.

El informe también apunta a que los miembros del CCG han alcanzado “un grado notable de convergencia monetaria”. Pero, en términos ya familiares para los ministros de Hacienda de la zona euro, el BCE advierte a los Estados que la “convergencia fiscal sigue siendo un desafío y necesita ser apoyada por un marco apropiado de política económica común”.

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