Según los datos que aporta Rubén Patritti, director general de Exploración y Producción del grupo hispano-argentino, la empresa desembolsará en el área que él conduce aproximadamente 2.000 millones de dólares hasta fin de año, de los cuales la mayor parte quedará en la Argentina.

Entre inversiones, gastos y remuneración al personal, Repsol YPF realizará un desembolso cercano a los 2.000 millones de dólares en el contexto latinoamericano (desde Tierra del Fuego hasta el norte de Colombia) durante 2003.

La presencia más fuerte de Repsol YPF en la región tiene lugar en Bolivia (donde cuenta con un 35 % de las reservas y un 40 % de la explotación) y, fundamentalmente, en la Argentina, donde dispone de aproximadamente un 40 % en ambas áreas. Esta última será la mayor favorecida con la inversión de la petrolera, dado que de los 1.000 millones de dólares que componen las erogaciones para este año, recibirá al menos un 70%.
La Cuenca Neuquina (Nequén, Río Negro y Mendoza Sur), por su parte, será partícipe en un 70 % de los desembolsos que se realizarán en el país, según explica Rubén Patritti, máximo responsable de E&P de la firma en la región.
Naturalmente, los planes de la compañía no se detienen en la plaza local ni en los proyectos actualmente en vigencia. En efecto, Repsol YPF se alista para llevar a cabo importantes desarrollos tanto en Ecuador como en Venezuela y, con vistas a encontrar petróleo, tiene previsto concretar planes de exploración off shore en las aguas ubicadas frente a la provincia de Buenos Aires, en la Cuenca Salado Marina.
Dado que en este caso los trabajos de perforación serán bastante costosos -oscilan entre 40 y 50 millones de dólares por pozo- y habrá que hacer más de un intento, la compañía se encuentra dialogando con potenciales socios para repartir los gastos.
Tenemos la idea de encontrar lo mismo que hay en Brasil”, explica el directivo. “Estamos terminando los estudios previos, y como esas áreas son nuestras en su totalidad, estamos viendo si otras empresas nos quieren acompañar”.
En México, donde el gobierno dispuso tiempo atrás la apertura al capital privado en los segmentos de distribución y transporte de gas natural, la empresa también será de la partida en materia de exploración y producción, que seguirá los mismos pasos que los otros eslabones de la cadena.
Por esta época se lleva a cabo el proceso de licitación de áreas, aunque no de gran tamaño. “Abrimos una oficina allí y buscamos participar”, adelanta el ejecutivo.
La empresa también hará trabajos de E&P en las aguas cubanas, dado que cuenta con la tecnología necesaria para encarar ese desafío.

El proyecto de LNG

Una de las grandes apuestas de Repsol YPF en el Cono Sur está situada en Bolivia. Allí, la firma integra el consorcio Pacific LNG -en el que también participan Pan American Energy y British Gas (BG)-, que intenta desde hace tiempo plasmar un proyecto de exportación de gas natural desde el Altiplano hacia México y EE.UU.
Los planes de las empresas están en línea con las intenciones del país vecino, que debido a su gran cantidad de reservas tiene la necesidad de originar emprendimientos que consuman el hidrocarburo y, de esa manera, permitan al país monetizar sus recursos naturales. Asimismo, esa iniciativa podría revitalizar al upstream boliviano, que actualmente se encuentra demorado debido a la falta de una demanda en la cual canalizar los ingentes recursos naturales encontrados desde la apertura del negocio, a mediados de los ’90. Se trata de una inversión de aproximadamente 6 mil millones de dólares que, según los números que manejan en la filial boliviana de Repsol YPF, les permitiría canalizar en 20 años alrededor de 3,7 TCF.
Los proveedores de servicios de la industria petrolera boliviana, por su parte, también esperan ansiosos la concreción de esa iniciativa, dado que aportaría mayor dinamismo al segmento, que disminuyó su ritmo de actividad a partir de mediados de 2002.
Actualmente, el proyecto está demorado debido a la tardanza en la elección de un puerto marítimo a través del cual realizar las ventas hacia el norte. Para las empresas, esa es una decisión que debe tomar el gobierno.
Las opciones que se barajan desde hace tiempo son Chile y Perú. Aunque la primera de esas naciones tiene problemas históricos con Bolivia por motivos vinculados precisamente con una salida al mar (la Guerra del Pacífico -1879 -1883- dejó a La Paz, capital boliviana, sin acceso al Pacífico y finalmente llevó a la interrupción de las relaciones diplomáticas entre ambas naciones hacia 1978), la mayoría de los técnicos insisten en que es la más conveniente.
Además, muchos creen que los vínculos comerciales entre esos países podrían crecer a partir de ese negocio, no sólo en materia de hidrocarburos -Chile tiene intenciones de importar gas boliviano- sino también en otras áreas.
Tiempo atrás había surgido la posibilidad de abastecer al mercado estadounidense con gas natural proveniente de la Cuenca Neuquina. Sin embargo, a esta altura ya se reacomodaron algunos números, y se considera que el hidrocarburo del sur argentino será absorbido por la demanda de Chile, el sur de Brasil y Uruguay. De esa manera, Bolivia vuelve a ser prácticamente la única alternativa para concretar el proyecto de LNG. De cualquier forma, Patritti es determinante en relación con la elección de un puerto: “Si la salida al mar es por Chile, haremos el proyecto; si es Perú, no lo llevaremos a cabo”.

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