Venezuela no ha dejado ningún detalle al azar. Los ministros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) que han llegado a Caracas esta semana para participar en la reunión extraordinaria del cártel se han topado con relucientes Mercedes blindados en el aeropuerto. Los organizadores incluso llegaron a sopesar bordar los nombres de los ministros en en el ajuar de sus habitaciones.

Caracas gastará en agasajar a sus socios de la OPEP cinco millones de dólares "veinte veces más de lo que cuesta una reunión ordinaria del cártel en su cuartel general de Viena", y muy por encima de los casi tres millones de dólares que Kuwait gastó hace seis meses en una cumbre similar.Ambos son detalles de la meticulosidad "y obsesión" con la que Hugo Chávez, el presidente venezolano, ha planeado esta reunión "la segunda del cártel en Caracas desde 2000", que servirá de altavoz de su política geo-energética, centrada en dos ejes: la defensa de un alto precio del petróleo y del control estatal de los recursos naturales.

Para Chávez, además, la reunión es un acto más de la campaña pre-electoral para las presidenciales de final de año, que las encuestas le dan como ganador.El presidente venezolano puede alardear de varias victorias recientes. Las compañías petroleras internacionales, por ejemplo, han cedido ante Chávez, permitiendo que la estatal Petróleo de Venezuela (Pdvsa) se haga con el 51% de las operaciones que mantienen en el país y aceptando pagar más impuestos. La política de Chávez también es una de las claves de que los bajos precios de los años noventa hayan quedado en el olvido, lo que ha proporcionado una gran inyección a las arcas públicas venezolanas.
Pero la mayoría de la OPEP está inquieta por una reunión en la que la política internacional, en lugar del equilibrio entre la oferta y la demanda de petróleo, será el centro de atención."La reunión es un evento geopolítico para Chávez, en la que se va a discutir poco de petróleo y mucho de política", dice un delegado de la OPEP, quien resalta que sólo Irán comparte hoy la línea dura venezolana contra Estados Unidos o sobre los precios del crudo."Es una gran oportunidad para Chávez", dice Armando Zamora, director de la agencia petrolera de Colombia. "Una reunión de la OPEP es un evento clave desde el que lanzar tu mensaje", añade.Chávez es el centro de atención; hoy ha recibido a los ministros en su residencia del Palacio de Miraflores; pronunciará un discurso mañana en la inauguración de la reunión, y el viernes agasajará a sus invitados con un viaje al espectacular salto del Ángel, la catarata más alta del mundo.

Pero la imagen que la OPEP proyectará al mundo desde Caracas es junto la que Arabia Saudí, el líder del grupo, ha tratado en los últimos años de cambiar.Riad ha hecho grandes esfuerzos por presentar al cártel, que controla el 40% de la producción mundial, como un socio de los países consumidores, concentrado en asegurar que el mercado de petróleo no sufre bruscas oscilaciones.Y aunque la OPEP acordará finalmente probablemente mantener sin cambios su bombeo, el mensaje que escucharán los mercados serán poco tranquilizador."El mercado no necesita más crudo, lo que requiere es estabilidad geopolítica", dijo la semana pasada el ministro de Energía de Argelia, Chakib Khelil. añadió.
Pero, al contrario, el tambor de la tensión geopolítica resonará. Chávez ha allanado el camino recientemente, al indicar que el "infinito" es el único límite para el precio del crudo. "Es un nuevo rango de precios: el suelo está en 50 dólares y el infinito es el máximo", dijo durante un discurso en Caracas la semana pasada.De hecho, la OPEP se reúne en la capital venezolana disfrutando de su primer año del precio del petróleo por encima de 50 dólares por barril. 
La última vez que el crudo Brent, la referencia en Europa, cotizó por debajo de ese nivel fue el 24 de mayo de 2005. Desde entonces, el crudo se ha movido en una banda entre 50 y 75 dólares por barril.Los analistas esperan que la cotización se mantenga en los próximos meses en esa banda. 
"La capacidad de producción excedentaria es muy reducida; los inventarios, cuando se consideran desde la perspectiva de cobertura de la demanda, son en el mejor de los casos suficientes, y la demanda sigue siendo razonablemente robusta", comenta Colin Smith, analista de petróleo de Dresdner Kleinwort Wasserstein en Londres.

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