El mercado descuenta que la Fed mantendrá los tipos en su reunión de hoy. 

 No obstante, la posibilidad de nuevas alzas en próximos encuentros actúa de catalizador para el dólar. El dólar, tan apagado en los últimos meses, ha vuelto a resucitar frente al euro y otras divisas. Así, se ha fortalecido un 1,33% respecto a la moneda comunitaria en lo que va de mes, mientras que frente al yen se apreció un 1,31%. Aunque en el brío de la divisa norteamericana  también pesan la caída del petróleo o la euforia en los mercados bursátiles,  las expectativas de subidas –o al menos de no bajada– de los tipos de interés en Estados Unidos se cuentan entre los principales propulsores.

Y no porque la Reserva Federal vaya a dar una nueva vuelta de tuerca en su reunión de hoy –el consenso sin fisuras de Wall Street apunta a que el banco central no modificará el precio del dinero y seguirá con el alto el camino iniciado en junio tras diecisiete movimientos al alza–, sino porque se reavivan los rumores de que  podría  encarecerlos más adelante con el fin de neutralizar hipotéticas presiones inflacionistas.

Las minutas de la Reserva Federal de su reunión de septiembre revelan que el banco central ve como “un riesgo sustancial” que la inflación no retroceda. En septiembre, los precios, que han sido un dolor de muelas para la Fed y los inversores a lo largo del año, se desinflaron un 0,5% gracias al descenso del crudo.

Inflación subyacente.

Sin embargo, el núcleo duro –el que descuenta los elementos más volátiles como el petróleo y los alimentos no elaborados- escaló un 0,2% por tercer mes consecutivo, un 2,9% en términos interanuales. El mayor salto en una década y que supera el nivel tolerable para el presidente Ben Bernanke. “En la subida del dólar no sólo influye la especulación de una subida de tipos sino el escenario de que no haya recorte”,dice Joel Naroff, de Naroff Economic Advisers.

La tesis dominante en Wall Street es que la Fed se verá obligada a recortar los tipos, bien en la primavera o a las puertas del verano de 2007, para reanimar la economía que se enfriará a la par que el ciclo inmobiliario. En realidad, prosigue Naroff, “no creo que más del 25% de los economistas apuesten por una subida de tipos”. Los que nutren este grupo hacen el siguiente razonamiento lógico: la economía rebotará tras el tercer trimestre –el viernes se conocerá el dato del PIB de este periodo– y ello inflará lo precios. De modo que la Fed tendrá que enfriar la espiral alcista disparando un nuevo cartucho.

Diversidad de opiniones.

No obstante, un sondeo de Thomson Financial revela que una ligera mayoría de los gestores de fondos norteamericanos creen que los tipos repuntarán en seis meses. En el fondo de la diversidad de previsiones –Citibank, Merrill Lynch y Goldman Sachs anticipan caídas, y JP Morgan, Lehman Brothers y Morgan Stanley prevén subidas–, late el momento de incertidumbre que atraviesa la economía estadounidense y el rumbo que tomará en los próximos meses. “Los recientes datos económicos han servido de poco para aclarar el debate de si el “aterrizaje será forzoso o suave”, dice David Rosenberg, de Merrill Lynch.

Para el economista, “los reciente datos validan la opinión de Bernanke de que la economía está ‘en una fase de transición”. Si bien, añade, “una economía en transición es a menudo una economía débil”.

Los inversores leerán con lupa el contenido del comunicado de la Fed de hoy en busca de pistas sobre el grado de preocupación del banco central respecto a la inflación.

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