En el anochecer del 22 de agosto último, después que el mercado había concluido su jornada, el American Petroleum  Institute (API) publicó sus estimados de las reservas petroleras de Estados Unidos durante la semana concluida el 18 de  agosto pasado. Según el API, estas se habían reducido en otros 7,8 millones de barriles y, por supuesto, al siguiente día  -agosto 23- el precio del crudo experimentó una nueva estampida.

El 23 de agosto, la cesta petrolera de la OPEP promedió 29,51 USD/barril, después de promediar 28,63 durante la semana anterior, mientras que el petróleo West Texas Intermediate cerraba a 32,02 USD y el Brent del Mar del Norte  a 30,75. A pesar de estos ya muy elevados precios, los futuros se proyectaban a mucho más de lo mismo. Así, el Brent, con entrega a principios de septiembre, se negociaba, a las 14:13 horas de ese día, a 34.7 USD/barril.

El último informe publicado por  el API ubica las existencias estadounidenses de crudo en 279,71 millones de barriles, su menor nivel desde marzo de 1976, ocasión en que alcanzaron 265,8 millones. Asimismo, las existencias de productos destilados, heating oil y diesel, se redujeron en 2,89 millones de barriles, totalizando 111,18 millones, más de 30 millones por debajo de sus niveles del pasado año, y esto hace temer que las reservas de heating oil resulten insuficientes para cubrir las necesidades de calefacción durante el próximo invierno.

Algo más de la mitad del consumo de Estados Unidos se satisface con petróleo importado, pero resulta interesante que esta caída de existencias se produce en medio de una situación normal en el suministro foráneo de petróleo -9,1 millones de barriles diarios- a pesar de la anomalía de que el petróleo del Mar del Norte, en ocasiones, ha superado el precio del petróleo de producción doméstica, el West Texas, lo cual debe haber provocado que algunos cargamentos no fueran desembarcados. Parece evidente que Estados Unidos está obligado a incrementar  sus importaciones bien por encima de sus actuales niveles.

Una explicación de los especialistas en relación con esta fuerte caída de existencias, sería que las refinerías están haciendo un gran esfuerzo para incrementar los inventarios de heating oil para el próximo invierno. De tal manera, las refinerías incrementaron la utilización de sus capacidades instaladas en 1,2 % durante la pasada semana, ubicándola al 96,9 %. Sin embargo, todo parece indicar que no todo el petróleo importado tuvo este destino: algunos lotes pasaron a segundas manos e incluso, a terceras, lo cual sugiere una fuerte actividad de los especuladores.

La caída de las existencias en Estados Unidos, posiblemente resultante, en buena medida, de una menor producción local y de la acción depredadora de los especuladores, es una de las razones que ubica al petróleo en sus muy elevados niveles actuales, pero esto no lo explica todo.

¿QUE  PASA CON EL PRECIO DEL PETROLEO?

La demanda mundial de petróleo, es obvio, se ha incrementado como resultante de la recuperación experimentada en la economía mundial. Sin embargo, el principal problema se ubica en la oferta. La OPEP ha decretado dos incrementos de producción este año, pero el precio del barril continúa ubicado por encima de 30 dólares. En su última reunión celebrada a finales de julio, la OPEP tomó el acuerdo de incrementar su producción diaria en 708 000 barriles, pero cuatro de sus actuales diez miembros no han podido cumplir los nuevos techos de producción aprobados en esa reunión.

De tal manera, sólo alrededor de 300 000 barriles adicionales están arribando a los mercados. Los restantes países productores y exportadores de petróleo no miembros de la OPEP tampoco han incrementado su producción al 2,9 % señalado por la Agencia Internacional de Energía.Un reciente estudio realizado por un banco de inversiones de Wall Street -Merril Lynch, el mayor de su tipo en el mundo- consigna que las grandes empresas petroleras internacionales han reducido sus producciones en 0,4 % durante la primera mitad del año en curso. ¿Por qué? Porque estas entidades están conscientes de que esta época del año, usualmente es de reforzamiento de los inventarios mundiales y reduciendo la producción han dado impulso a los precios en el mercado.

Mayores precios en el mercado petrolero representan mayores ganancias para los pulpos petroleros internacionales, y mayores ganancias, a su vez, implican generalmente un aumento del valor de sus acciones en las bolsas de valores de todo el planeta. Cualquiera imagina entonces que con  el petróleo entre 30 y 34 dólares el barril, las grandes empresas petroleras están acumulando grandes fortunas y, sin dudas, el incremento de la cotización de sus acciones el 23 y el 24 de agosto confirma que las ganancias de esas empresas van en acelerado ascenso.

Sin pretender liberar a la OPEP de toda responsabilidad en este problema, es necesario consignar que la actual crisis en buena medida es responsabilidad del pulpo petrolero y de otros especuladores menores. Esto, desde  luego, no lo leeremos en la gran prensa internacional ni en Internet. Los medios masivos capitalistas de información viven de la venta de propaganda publicitaria y en ese sentido no deja de tenerse en cuenta el vasto poder de las transnacionales petroleras.

Por otra parte, es muy fácil ubicar toda la responsabilidad en la OPEP, sobre todo ahora que la presidencia de esa organización está en manos latinoamericanas, concretamente en las del ministro de Minas e Hidrocarburos de Venezuela, Ali Rodríguez, político de vieja trayectoria progresista.Desde el punto de vista macroeconómico, los elevados precios del petróleo están comenzando a trasladarse al conjunto de las economías internas. La enorme caída experimentada por el euro frente al dólar estadounidense -23 % hasta hoy-, unida a la triplicación de los precios de la energía, están impulsando la inflación en la zona euro. El 24 de agosto se anunció que los precios mayoristas crecieron 0,7 % en Alemania durante el pasado mes de julio, lo cual indica con absoluta claridad que las empresas productoras están transfiriendo sus mayores costos, aceleradamente, a los consumidores. Se calcula que un dólar de aumento en el precio del petróleo implica un incremento de los precios al consumidor, en la zona euro, de entre el 0,06 y el 0,1 %.

Obviamente, mayor inflación exige tasas de interés más elevadas y esa correlación directa resulta inevitablemente menor crecimiento de la economía mundial, película que ya hemos visto. De continuar la actual situación, la economía mundial se hará más lenta y la demanda de petróleo también, a pesar de lo cual parece inevitable que tendremos que vivir en el inicio del nuevo milenio con un petróleo al precio de alrededor de los 25 dólares el barril

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