"Inestable, desequilibrada, descoordinada e insostenible". No es el alarmante diagnóstico de Wall Street sobre un país de tercera categoría al borde de la crisis, sino la franca y cándida opinión del primer ministro chino, Wen Jiabao, sobre la cuarta mayor economía del planeta: China.

 El último signo de los problemas es el espectacular crecimiento de las reservas de divisas del banco central chino en el primer trimestre, reflejo del enorme superávit por cuenta corriente del país.

Las reservas subieron en 135.700 millones de dólares entre enero y marzo (más de un millón de dólares por minuto y más de la mitad de los 247.300 millones que aumentaron en todo 2006), hasta alcanzar un máximo histórico de 1,2 billones de dólares.

Todavía no se había apagado el eco de los comentarios de Jiabao, al término la reunión anual de la Asamblea Popular Nacional en marzo, que el banco central chino tomó cartas en el asunto, subiendo los tipos de interés por tercera vez en menos de un año.

El incremento se suma a otras medidas administrativas, como el aumento en cinco ocasiones en el último año de las reservas obligatorias de los bancos comerciales (el denominado encaje bancario, desde el 8% al 10%), para frenar crecimiento del crédito, la inversión y las exportaciones.

Aún así, parece poco probable que China logre su meta de frenar el crecimiento económico al 8%, tras haber crecido en 2006 un 10,7% (el nivel más alto desde 1993). "La subida de tipos no tendrá un impacto significativo en la actividad real", dice Ya-Lan Liu, analista de BBVA en Hong-Kong, en una nota.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) se muestra de acuerdo en su último informe de Perspectivas de la economía mundial, en el que dice que "no está claro que la economía China se frene consistentemente como resultado de las limitadas medidas de endurecimiento [monetario] introducidas en 2006".

Morgan Stanley ha analizado el mensaje de Jiabao sobre que la economía. ¿Por qué es inestable? La brutal expansión (China lleva creciendo más de un 10% desde 2003 y más de un 7,5% desde 1991) ha recalentado la economía, generando burbujas. 

  • ¿Desequilibrado? Se han generado un desequilibrio entre el desarrollo del campo y la ciudad, entre el este y el oeste del país. 
  •  ¿Descoordinado? El Gobierno no está dirigiendo la economía: mientras la inversión se dispara, el consumo privado es débil.
  •  ¿Insostenible? El voraz apetito por las materias primas y del daño al medio-ambiente anticipa que el crecimiento deberá frenarse en el futuro.

En otros lugares, el problema es que una economía marcha cuesta abajo y sin frenos, pero en China, cuya economía según las últimas previsiones del FMI crecerá este año un 10,0% y un 9,5% en 2008, el dilema es que cabalga cuesta arriba y sin frenos.

Sólo entre enero y febrero, las exportaciones se dispararon un 45% (frente al 27% de 2006), y la producción industrial aumento un 18,5% (por encima del 15% del año pasado). Los bancos, mientras tanto, concedieron en dos meses hipotecas por un valor equivalente a las concedidas en cuatro meses en 2006.

Pekín publicará el jueves (19 de abril) el dato de crecimiento del primer trimestre. El consenso del mercado es que el avance sea del 11%, tras haber crecido un 10,4% en el cuarto trimestre de 2006 y un 10,6% en el tercer trimestre.

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