Wall Street lleva meses apostando que la Reserva Federal bajará los tipos de interés, ahora en el 5,25%, para combatir la desaceleración económica de EEUU. 

La mayoría espera que acaben el año entre esa cifra y el 4,75%. No todos: Larry Cantor, el economista jefe de Barclays Capital en Nueva York, cree que subirán; y no poco, ya que apuesta que en diciembre estén en el 5,75% y sobrepasen el 6% en 2008.

Cantor, que se juega no sólo su prestigio sino el dinero de sus clientes, está convencido de que el consenso de Wall Street se equivoca doblemente en el análisis de la economía: ni el crecimiento se frenará significativamente, ni la inflación subyacente bajará pronto.

"La economía tiene un salud extraordinaria. Incluso en medio de una crisis inmobiliaria, Estados Unidos crece a una tasa del 2,5%. Sin la crisis, la economía estaría creciendo hoy por encima del 3,5% y la Reserva Federal estaría subiendo los tipos", asegura Cantor.

Las actas de la última reunión del banco, que se publican el miércoles, deberían arrojar algo de luz en el debate, sobre todo para entender el cambio en su comunicado, y orientar al mercado: si se insiste en la salud de la economía y el riesgo de inflación, las bolsas podrían sufrir.
Hasta ahora, el banco indicaba que, de mover los tipos, sería probablemente al alza, al asegura que "podrían ser necesarios nuevos endurecimientos de la política monetaria"; pero tras su última reunión simplemente dijo que "los futuros ajustes de la política", sin indicar si al alza o la baja, dependerán de los datos de inflación y de crecimiento.

El presidente de la Fed, Ben Bernanke, ha insistido que aunque el banco modificó su comunicado de política monetaria para ganar flexibilidad, su principal preocupación sigue siendo la alta inflación.

"Estoy seguro de que la Reserva Federal se sentía más cómoda con la trayectoria de la inflación en el segundo semestre del año pasado que hoy", dice Cantor en una entrevista en el cuartel general de Barclays Capital, en el barrio de Canary Wharf, en Londres.

Los últimos datos sobre la economía estadounidense parecen darle la razón (para alivio de Cantor). El paro se redujo en marzo hasta el 4,4%, su tasa más baja en seis años, y se crearon 180.000 empleos, una cifra que no cuadra con una economía camino de la recesión. Los salarios también se aceleraron. La inflación subyacente ha repuntando hasta el 2,4% y la reciente subida del precio del petróleo podría elevarla aún más.

"Las fuerzas de desinflación que ayudaron a Greenspan en los noventa, como el bajo precio de petróleo, el incremento de la productividad, y la llegada de las importaciones de los países emergentes, con sus bajos costes de producción y mano de obra, ya no están aquí", dice Cantor. "Al contrario, el petróleo ha subido, la productividad está bajando, y aunque China sigue exportando barato, también consume una cantidad ingente de materias primas, lo que al final eleva la inflación", añade.

El escenario, no obstante, sigue en sombras. El crecimiento económico, en contra de la apuesta de Cantor, podría frenarse, sobre todo si la crisis inmobiliaria no toca fondo pronto y el consumo privado se resiente. Que el paro baje no despeja los interrogantes, ya que suele ser indicador atrasado de la economía. Las empresas, en general, están recortando ahora su inversión, y eso podría traducirse en una menor generación de puestos de trabajo en unos meses.

No todos en Wall Street comparten el envite de Cantor por las subidas de tipos, pero a raíz de los últimos datos, el mercado ha comenzado a recortar su apuesta por los recortes. En el mercado de bonos, la rentabilidad del papel a diez años ha subido desde alrededor del 4% hasta rozar el 4,75%. Hace mes y medio, el mercado daba una probabilidad de que la Reserva Federal recortase los tipos oficiales en agosto de casi el 70%; ahora se sitúa en el 25%. Unos cuantos más datos positivos, y el volátil mercado podría incluso comenzar a apostar por subidas.
El peor de los escenarios para Wall Street es que el crecimiento siga siendo lento (por debajo del 3%) y la inflación se mantenga alta, lo que podría forzar subidas de tipos. En ese entorno, lo más probable es que el Dow Jones sufra.

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