ArtículosStoneleigh, en un artículo publicado en The Oil Drum Canadá, realiza una aproximación a la posible población que podría ser sustentada por la Tierra si la humanidad no dispusiera de petróleo.

El artículo puede resumirse muy brevemente así:

 El petróleo se empezó a usar de un modo generalizado alrededor de 1900, cuando la población era de alrededor de 1.600 millones de personas. Desde entonces la población se ha cuadriplicado. Este crecimiento se debe sobretodo al incremento en disponibilidad de alimentos que la industria agrícola ha proporcionado. Esta industria, tal y como se ha practicado entre los siglos XX y XXI, se ha sustentado en tres pilares: la mecanización, los pesticidas/fertilizantes y la ingeniería genética. Los dos primeros dependen directamente del petróleo. En ecología, el exceso (sobrepoblación, “overshoot”) se produce cuando las necesidades de consumo de una población superan la capacidad de carga del medio en el que vive. En la actualidad hay bastantes señales obvias que nos indican (o deberían indicarnos) que el medio en el cual vivimos no esta nada bien. Estas señales parecen decirnos que nos estamos acercando al máximo de capacidad de carga. Si la capacidad de carga se redujera mientras continuamos creciendo, podríamos encontrarnos súbitamente en un “exceso”. Las consecuencias de esta circunstancia serían graves.
El petróleo es un recurso no renovable finito. Esto significa que su uso no es sostenible. Si la utilización del petróleo no es sustentable, entonces la capacidad de carga adicional que el petróleo nos ha concedido tampoco lo será. La capacidad de carga ha aumentado en una proporción directa al uso del petróleo, de manera que si este declina, la capacidad de carga de nuestro mundo también lo hará. Así, mientras la humanidad no ha alcanzado todavía la capacidad de carga con el uso del petróleo, sí que la habríamos sobrepasado en un mundo sin petróleo. Así, el cenit del petróleo conllevará - sin duda - la reducción de la capacidad de carga, lo que producirá una reducción en la población. La rapidez de esta reducción dependerá de diversos factores. En cualquier caso y siempre teniendo en cuenta la imprecisión de los cálculos (que dependen de diversos factores), el autor da un valor aproximado de población sostenible sin petróleo: 1.000 millones de personas…

El autor no ve a corto plazo una sustitución factible (y sostenible a largo plazo) del petróleo como fuente de energia para el transporte, la calefacción o la agricultura. Tampoco hace referencia al papel de la medicina en el crecimiento de la humanidad. Con todo, del artículo se hace evidente la necesidad de un cambio de paradigma en nuestra relación con la naturaleza y entre nuestra especie. Palabras como decrecimiento (de los ricos), cooperación, agricultura sostenible (permacultura, agricultura sinérgica, agricultura natural), solidaridad, redistribución... deberían empezar no solo a utilizarse sino a implantarse de verdad. La salvación del mayor número de personas posible, sobre todo en las zonas más expuestas al "exceso", es una tarea nada desdeñable.

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