El responsable de la cartera de Minas y Energía del tercer productor mundial de hidrocarburos es claro en su posición frente a los procesos regionales en el sector: “Aquí está en juego un asunto de soberanía y un requisito urgente de atender los desequilibrios sociales que existen en el área. Si esa ecuación no se resuelve, no va a haber una integración exitosa”, afirma.

El titular de la cartera de Energía venezolana reafirmó el compromiso del gobierno de su país con los procesos de integración energética, destacando la necesidad de abrir en la región la discusión sobre los esfuerzos que requiere la implementación de proyectos de cooperación conjunta en la materia y el tratamiento de los problemas de seguridad en el suministro de hidrocarburos.
El abordaje de estos temas, que también fueron analizados recientemente en la Sexta Conferencia de Ministros de Energía del Hemisferio Occidental, celebrada en Trinidad y Tobago entre el 19 y el 21 de abril, demuestran -en opinión de Rafael Ramírez-, la preocupación que suscitan esos procesos en los países de América latina y el Caribe. “Se trata de un tema vital para superar las asimetrías sociales y económicas de las naciones, y representa una posibilidad viable para el desarrollo económico”, comenta.
Según el ministro, existe un lazo profundo entre esas problemáticas y la sostenibilidad de los países, así como también con la necesidad de políticas sustentables en el tiempo. En este sentido, afirma que la situación que atraviesa América del Sur en lo que refiere al sector energético es un escenario propicio para dar cuenta de cuáles son los intereses en pugna actualmente. “Los países productores tenemos el derecho soberano de administrar los abundantes recursos que tengamos en beneficio de nuestros pueblos -expresa-. Este es un aspecto al que Bolivia, Perú, la Argentina y Brasil deberían prestar más atención”.
Los principios plasmados en la Constitución de Venezuela, que rige desde principios de 2002, refuerzan estas ideas al establecer que los yacimientos de hidrocarburos existentes en el territorio nacional pertenecen a la República y son bienes de dominio público. En esa dirección, Ramírez apunta que “si no se toma en cuenta que existe un altísimo nivel de conciencia por parte de los habitantes de estos territorios respecto de que la energía les pertenece, no se podrá resolver el problema de la inestabilidad que afecta a la región”. En otras palabras, señala como necesaria la creación de condiciones que posibiliten que la energía llegue a toda la población y, por ende, la eliminación de las restricciones económicas y de infraestructura que actualmente dificultan el acceso a estos recursos. “Esta es la mayor dificultad que enfrentan hoy los países que pretenden exportar hidrocarburos sin primero haber satisfecho la demanda interna. Se trata de construir mercados, pero también de un mínimo requisito de justicia social”.
Para cumplir la meta pretendida de una mayor integración Ramírez sostiene que es imprescindible superar las asimetrías que abundan en los países de la región. Desde esta perspectiva, procurar un equilibrio entre los tres actores que conforman la cadena de energía (los productores, los consumidores y los intermediarios), tanto en lo que respecta a política interna como externa, se constituye en un imperativo. “Es fundamental un debate en torno al marco legar y regulatorio que debe establecerse para consolidar relaciones de equidad entre estos elementos y posibilitar así un desarrollo económico justo y razonable”, argumenta el funcionario.

El precio del petróleo

El ministro también se refiere al aumento de precio petroleo que la Organización de Países Productores de Petróleo (OPEP) analiza aplicar a la canasta de referencia conformada por siete crudos. El rango actual, de 22 a 28 dólares, fue establecido en el año 2000 y algunos miembros propusieron recientemente que se estudiara un cambio.
Venezuela, el tercer exportador mundial de petróleo, expresó públicamente, en su momento, el apoyo a un incremento de dicha banda. Ramírez amplió, en ese sentido, los contenidos de la propuesta de su país al señalar la posibilidad de que el barril experimente un alza de dos dólares. “Los altos precios actuales del crudo no obedecen a las medidas de la OPEP, sino más bien a las acciones de los especuladores del mercado y a las políticas impositivas de algunos países que, como en el caso del Reino Unido, colocan impuestos de hasta un 70% u 80 % sobre el energético que importan”, remarca.
Aparentemente, habría pocas posibilidades de incluir el tema en la agenda de la reunión de viceministros de la OPEP prevista para junio, por lo que recién sería tratado en el encuentro fijado para el mes de septiembre.
A fin de analizar las posibles respuestas ante ese incremento, el funcionario ya ha manifestado su voluntad de viajar en mayo a Amsterdam (Holanda) para participar de la Reunión de Países Productores y Consumidores de Petróleo, en la que las partes procurarán llegar a un consenso en pro de la estabilidad del mercado petrolero que contemple precios justos para ambos.
Sin embargo, en palabras del ministro, existen elementos ‘muy raros’ que afectan a las industrias del sector y al valor del crudo, de los cuales el más importante es la situación que atraviesa Irak. “Inversamente a lo previsto, el conflicto en la zona es cada vez más inestable”, afirma. “Los problemas de inseguridad que implican para la producción petrolera van en aumento y eso impacta, indefectiblemente, en el mercado”.

Más presencia de los Estados

Es fundamental que los países tengan empresas nacionales en el sector energético para favorecer la ejecución de políticas de Estado y para que puedan mediar entre los intereses privados y las posiciones públicas”, señala Ramírez, quien explica que actualmente se evalúan en las Antillas las distintas alternativas que permitirían lograr una complementariedad entre las distintas firmas estatales.
En este sentido, Trinidad y Tobago, Guyana y Jamaica se pronunciaron a favor de la creación de “PetroCaribe” como una estrategia para abaratar el costo de la factura energética en los países más necesitados. Las adhesiones a la propuesta impulsada por Venezuela se concretaron en el marco de la Sexta Reunión de Ministros de Energía del Hemisferio Occidental.
“El Caribe figura entre las regiones más pobres del mundo”, admite el ministro. E ilustra con cifras concretas el significado de sus palabras: “mientras Estados Unidos consume 20 millones diarios de barriles de petróleo, la demanda de los países caribeños no alcanza los 150.000. Además, los traiders especulan en base a las debilidades de estas naciones. Por eso Venezuela remarca la necesidad de establecer empresas nacionales y se compromete a crearlas donde no existan”.
El proyecto busca establecer un mercado diferenciado para estos territorios, a la vez que pretende contribuir a saldar las deficiencias en materia de combustibles, infraestructura y desarrollo en la zona a través de la actuación de PetroAmérica, una empresa multiestatal energética conformada por los principales países productores de Latinoamérica.

“Es impensable un escenario sin Venezuela en el mercado hemisférico”

Según declaraciones de Spencer Abraham -secretario de Energía de los Estados Unidos- durante su visita a Río de Janeiro efectuada a mediados de abril, si su país tuviera problemas de suministro por parte de Venezuela profundizaría aún más la política de diversificación de fuentes para disminuir su dependencia.
Cuando se le preguntó al ministro latinoamericano de Minas y Energía acerca de dichos comentarios, el funcionario respondió: “Pretender introducir desestabilización en nuestros países para obtener ventajas políticas ya tuvo sus efectos durante el sabotaje petrolero en diciembre de 2002. Además, es impensable un escenario sin Venezuela en el mercado hemisférico considerando que tenemos 77.000 millones de barriles en reservas probadas de petróleo, 272.000 millones de barriles de crudo extrapesado en la Faja del Orinoco, 147 trillones de pies cúbicos de gas natural y un área offshore de más de 400.000 km2 que aún no hemos explorado, pero donde se estiman otros 20.000 millones de barriles. Del mismo modo, no me imagino qué pasaría con los tremendos problemas estructurales que tienen hoy los Estados Unidos, como aquel derivado de la saturación de su capacidad de refinación. Nosotros, en cambio, siempre podremos vender nuestro petróleo”.
Ramírez explica que aun cuando nadie desconoce las importantes diferencias que alejan a las administraciones de ambos países, Venezuela reafirma su posición de no comprometer los envíos de petróleo ni la relación energética, a menos que, por supuesto, vuelva a ser objeto de una agresión. “Tenemos suficientes indicios, en este sentido, de que el gobierno norteamericano participó hace dos años en el golpe de Estado contra el presidente Chávez”, asegura.
Respecto de los objetivos que impulsan su gestión, Ramírez destaca la importancia que su ministerio concede, actualmente, a la agenda binacional con la responsable del área energética del Estado brasileño, Dilma Rousseff, en el marco del proceso de cooperación mutua iniciado entre Petrobras y PDVSA.
Asimismo, resalta el acuerdo con la Argentina al confirmar que el 7 de mayo llegó a Buenos Aires un envío de 327.717 barriles de fuel oil a bordo del buque General Zamora.
Otros puntos resaltados fueron la pretensión de abrir la discusión sobre temas energéticos y la responsabilidad que le cabe a Venezuela en la integración latinoamericana y caribeña en el sector en calidad de eje de dichos procesos. “Lo que aquí está en juego es un asunto de soberanía y de capacidades técnicas a partir de la puesta a punto de empresas nacionales. En esa dirección, un requisito urgente es atender los desequilibrios sociales que existen en el área. Si esa ecuación no se resuelve, no va a haber una integración exitosa”, concluye.

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