El grupo de capitales argentinos destinará este año cerca de 30 millones de dólares a la perforación de nuevos pozos tanto de petróleo como de agua en el maduro pero todavía productivo yacimiento Diadema. También busca socios para financiar un ambicioso proyecto de producción de hidrógeno.

Una vez más durante 2005, Capsa colocará un desembolso de 30 millones de dólares en Diadema. En esta ocasión, la inversión estará destinada a trabajos de perforación. De esa manera, la empresa logró convertir un yacimiento que estaba prácticamente agotado en un área con buena producción y, en contra de todos los pronósticos y pese a la madurez del campo (la anterior operadora extrajo más de 20 millones de m3 de petróleo), todavía hoy obtiene resultados llamativos en la nueva explotación.
La producción en Diadema pasó de 130 m3/día, al momento de la compra, a 2.000 m3/día en la actualidad. La recuperación secundaria en el área representa el 90% del total del crudo extraído, estimado en 12.000 barriles por día.
De esa cifra, la empresa destina la mayor parte al mercado interno (le vende a Esso y a Shell, entre otras refinadoras), y exporta el resto.
Las tareas en este yacimiento, cuya superficie no supera las 10.000 hectáreas, se complementan con las que la empresa lleva a cabo en el campo del kilómetro 20, que le adquirió a Astra en 1998.
También maneja, a través de Capex, el yacimiento gasífero neuquino de Agua del Cajón (que le adquirió a YPF en 1993), el cual pasó de producir 30.000 m3/día de gas a los actuales 3 millones, gracias a una inversión que, desde el inicio de operaciones de la compañía, superó los 550 millones de dólares. Allí cuenta con equipamiento que le permite transformar el fluido en energía eléctrica (produce cerca de 700 MW), que luego envía directamente desde sus turbinas hasta la red nacional. En este caso, se trata de la primera central totalmente integrada de la Argentina.
Si en lugar de invertir en turbinas hubiéramos vendido el gas que sacamos, habríamos hecho un mejor negocio”, comenta Enrique Götz, fundador y actual presidente de la compañía, en referencia a los deprimidos valores de la energía eléctrica en el ámbito local. “Pero la lógica nos indicó que debíamos apostar a la inversión. Y así fue como a partir de la devaluación y el posterior congelamiento de las tarifas en el mercado interno nuestras deudas en el extranjero se triplicaron”.
Para paliar esa coyuntura, la firma decidió destinar esfuerzos a la producción de gasolina y LPG, que hoy orienta tanto al mercado interno como a la exportación, fundamentalmente a Chile.
También está en busca de petróleo, que en esa región es más liviano y de mayor calidad que en otras cuencas, y ya ha obtenido una producción de 200m3/día. No obstante, no descarta la posibilidad de adquirir nuevas áreas, siempre y cuando presenten precios razonables y buen potencial.
Tenemos un equipo de técnicos adecuado para emprender cualquier desafío”, resume el directivo. “Y también intentamos tener una participación social, ecológica y educativa. De hecho, somos parte del CEADS y de la Fundación Vida Silvestre, y en cada área donde estamos presentes somos padrinos de los colegios”.
En Pico Truncado, Capsa está vinculada, a través de una empresa denominada Interenergy, con un equipo del Instituto Balseiro de Bariloche para desarrollar hidrógeno como combustible sustituto del petróleo. La idea de la compañía es asociarse con pares europeas o norteamericanas para explotar el recurso. Incluso el presidente de la asociación que nuclea a la actividad en la Argentina, Juan Carlos Bolcich, es su asesor.
Entre otras ventajas, el sur de nuestro país tiene mucho espacio, fuertes vientos, agua y puertos adecuados para exportar. En ese sentido, podría llegar a ser el Kuwait de un combustible limpio”, grafica Götz.

¿Qué resultados han obtenido en la búsqueda de socios internacionales para financiar el proyecto de hidrógeno? - preguntamos al presidente de Capsa.


Estamos viajando mucho por Europa, pero a pesar de que la empresa está bien conceptuada tenemos graves problemas por formar parte de un país incumplidor. Recientemente estuve en el Parlamento alemán, invitado por diputados de ese país que nos visitaron tiempo atrás, y la Argentina es observada con recelo.
De todas formas, seguimos buscando contactar empresas europeas que actúen sobre la Comunidad. También hay intereses en Japón.

De lleno al petróleo

Las reservas comprobadas de Capsa ascienden actualmente a 12 millones de m3, aunque sus directivos esperan seguir incrementado ese horizonte. “Es como exprimir una naranja a la cual siempre se le saca un poco más de jugo”, ejemplifica el presidente de la compañía. “Shell hizo su primer pozo positivo en Diadema en 1925, y 50 años después nos cedió un yacimiento del cual extrajo casi 20 millones de m3 de petróleo. Hoy, ya llevamos extraídos 10 millones de m3, y tenemos asegurados otros 12 millones para sacar.
Cuando arrancamos en Agua del Cajón, en cambio, pensamos que el país iba a expandirse más en materia de energía eléctrica, ya que es la base de todo crecimiento industrial. Sin embargo, hoy no existen posibilidades de incrementar la generación debido a los exiguos precios que la actividad recibe. Hemos ampliado la capacidad de 25 a 700 MW, pero no podemos pensar en invertir con las condiciones actuales. De ahí que por ahora estamos abocados más al petróleo”.

¿Cree usted que el precio del petroleo seguirá subiendo?

En la medida en que cada vez haya menos disponibilidad, creo que sí. Y lo mismo ocurrirá con el gas, aunque en una segunda etapa. Se estima que en el año 2030 se llegará a una fase de baja y, en ese sentido, 25 años para un combustible tan importante no es nada. De ahí la necesidad de empezar ya mismo a estudiar nuevas alternativas.
Por otro lado, la Argentina es un país que tiene petróleo para satisfacer sus necesidades y exportar una parte, pero está lejos de ser rico. Si los precios del crudo siguen subiendo, no creo que se pueda mantener el convenio que hoy rige con las refinadoras para no aumentar los combustibles. Por eso hay que buscar un sustituto. Algunos piensan en el biodiesel; nosotros apostamos al hidrógeno.

¿Qué opina de los precios del gas en el mercado interno?

Si bien puede parecer que el gas barato es bueno para la población, esto no es así, ya que el sector no atrae inversiones y eso a la larga se traduce en escasez y en la necesidad de importar.
El año pasado, cuando se trajo fuel oil de Venezuela, el Gobierno pagó entre dos y tres veces lo que paga en el mercado interno, e incluso importó un combustible mucho más contaminante.
El problema es grave. Actualmente, el país tiene el gas más barato del mundo y no está en condiciones de darse ese lujo; no es Arabia Saudita. Pero ¿quién va a invertir si el negocio no es redituable? Lo mismo ocurre con la energía eléctrica, donde seguramente de no llover mucho habrá cortes en el corto plazo.

¿Cómo evalúa la política energética que el Gobierno lleva a cabo actualmente?

Creo que en ese terreno, el Gobierno no sabe o no quiere saber. Y esto nos llevará, tarde o temprano, a los apagones, y a rogar que vengan empresas extranjeras a invertir sin ninguna garantía; algo impensable, que puede convertirnos nuevamente, tal como ocurrió hasta la presidencia de Arturo Frondizi, en un país importador de petróleo.

¿Cuáles son los próximos pasos de la compañía?

Seguiremos exprimiendo al máximo nuestras posibilidades de extraer petróleo respetando el medio ambiente. Y en materia de energía eléctrica, esperaremos a que el precio del barril cambie para seguir invirtiendo. Creemos que se echó por la borda el sistema que supimos desarrollar y que incluso fue tomado como modelo por países como Alemania, Inglaterra o EE.UU.. No obstante, seguimos siendo optimistas.

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