¿Podría Arabia Saudí estrangular los planes nucleares de Irán y su apoyo a los grupos chiíes en Iraq recurriendo al arma del petróleo?

 La teoría de utilizar el arma petrolera al revés -contra un productor en lugar de contra los países consumidores, como en el embargo de 1973- ha circulado en el mercado durante un tiempo. Incluso se ha ofrecido como explicación para la caída del precio de petróleo desde casi 80 dólares a 50 dólares entre el pasado verano y enero.

La propuesta de inundar el mercado de crudo para provocar un colapso de los precios partió de Nawaf Obaid, un analista petrolero y de seguridad y asesor del gobierno saudí, en un artículo de opinión en 'The Washington Post'.

En el, Obaid decía: "[El rey saudí] Abdalá podría decidir estrangular la financiación iraní de las milicias a través de la política petrolera. Si Arabia Saudí incrementase su producción y redujese el precio del petróleo a la mitad, el reino podría todavía financiar su gasto. Pero [la situación] sería devastadora para Irán, que afronta dificultades económicas incluso a los actuales altos precios".

El artículo coincidió con una fuerte caída -sin relación alguna y que llevaba labrándose meses- del precio del petróleo, lo que dio alas a las teorías de la conspiración: Arabia Saudí estaba ayudando a Estados Unidos en su pelea con Irán.

Pero la teoría de la conspiración no encajaba muy bien con lo que sucedía sobre el terreno. Arabia Saudí impulsó un recorte de la producción en diciembre del año pasado y en la última reunión de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), el 15 de marzo, se opuso a elevar la producción, tal y como pedían los países ricos.

Sin embargo, no era del todo descabellado pensar que Arabia Saudí podía utilizar al arma del petróleo contra algún país.

De hecho, el reino ya ha recurrido a ello en el pasado, tanto contra países consumidores como productores. Contra los primeros lo hizo en 1973, declarando un embargo de petróleo a los países industrializados que apoyaban a Israel; contra los segundos, lo hizo en 1986 abiertamente, inundando el mercado para forzar un sistema de cuotas en la OPEP en el que todos los socios contribuyesen a los recortes. En 1997 probablemente también lo hizo de nuevo, aumentando su producción hasta situar el precio del petróleo en 10 dólares, tumbando en el camino al gobierno de Venezuela, cuya estrategia de elevar el bombeo lo había convertido en gran rival saudí en la OPEP.

¿Sería posible repetirlo? Esta semana tuve oportunidad de preguntárselo al arquitecto del uso del arma del petróleo en 1973 y 1986: el jeque Yamani. Ahmed Yamani fue ministro de Petróleo de Arabia Saudí durante casi 25 años en los sesenta, setenta y ochenta. Aunque fue destituido en 1986, todavía está fantásticamente relacionado, y muchas veces ofrece puntos de vista sobre Arabia Saudí inalcanzables de otra forma.

Durante el seminario anual del Centro para el Estudio Global de la Energía, en Londres, que él fundó y preside, Yamani se refirió a la teoría. Para él, es imposible. "Arabia Saudí no puede sobrevivir con precios del petróleo bajos debido a sus necesidades resupuestarias". Yamani cree que Riad necesita hoy en día alrededor de 40-50 dólares por barril, una cantidad no muy por debajo de la que necesita Irán.

La admisión arroja luz sobre otro asunto: Riad necesita mucho, muchísimo dinero para mantener controlada a la población. Una caída del precio del petróleo podría poner no sólo en peligro la economía del país, sino la existencia del reino tal y como lo conocemos desde la Segunda Guerra Mundial.

Su otro punto de vista es que Irán es hoy más poderoso que Arabia Saudí, tanto militarmente como, probablemente, también políticamente. Y un detalle más que Yamani apuntó: Irán tiene la capacidad de crearle problemas a Arabia Saudí en casa. El 70% de la población de Bahréin -el diminuto emirato pegado a los grandes yacimientos de petróleo saudíes- y el 50% de la población de la Provincia del Este -donde se encuentran prácticamente todos los yacimientos de petróleo saudí- es chií. E Irán podría movilizarla en contra de la familia real.

Yamani lleva años fuera del círculo de mayor poder en Arabia Saudí, pero todavía es una fuente de conocimiento sin parangón.

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