Veljko Fotak es investigador en la Fondazione Eni Enrico Mattei (FEEM). Bill Megginson es titular de la cátedra Rainbolt de Finanzas de la Universidad de Oklahoma e investigador de FEEM.
Qué distinto era todo hace 18 meses. A comienzos del 2008, los fondos soberanos de los gobiernos dotados de enormes ingresos del petróleo parecían ser los nuevos titanes de las finanzas.

Impulsados por los altos precios del crudo y las burbujas que alimentaban, compraron grandes paquetes de valores de bancos comerciales y de inversión occidentales, como cuando la autoridad inversora de Abu Dhabi compró por 7.500 millones de $ (unos 5.300 millones de €) un 4,9% de City Group en noviembre de 2007 o la autoridad inversora de Qatar decidió, en octubre 2008, aumentar su participación en Credit Suisse al 8,9%, con lo que se convirtió en el mayor accionista. Los 32 fondos que hemos estudiado (13 de ellos, vinculados a petroestados de Oriente Medio) hicieron en conjunto y 12 gigantescas compras de acciones, por un total de 63.330 millones de $, entre noviembre de 2007 y febrero del 2008, y 11 de esas transacciones, por valor de 61.330 millones de $, fueron compras directas de acciones en instituciones financieras occidentales con problemas. Lo sorprendente es que, en general, los gobiernos e inversores europeos y norteamericanos recibieron con agrado esas compras; incluso calificaron a los fondos como unos salvadores que habían “rescatado” a los bancos de las crisis de las hipotecas basura. 
Pero los buenos tiempos se acabaron, por desgracia, a principios de este año. El valor de las inversiones en bolsa de los fondos soberanos se desplomó a medida que la crisis financiera y minaba varios billones de dólares en capitalización de mercado que las bolsas de todo el mundo, y las acciones de los bancos fueron las más perjudicadas. Al mismo tiempo, los gestores de fondos tomaron algunas decisiones desastrosas a la hora de elegir valores y limitaron sus compras a un puñado de empresas occidentales moribundas. Según nuestras investigaciones, los fondos soberanos perdieron nada menos que 66.880 millones de $ y tuvieron unas pérdidas de 53,23% desde la fecha en la que se hicieron las inversiones hasta el 27 de marzo de 2009. Los 42.670 millones de $ de pérdidas en las 11 inoportunas operaciones de finales de 2007 y principios de 2008 representaron dos tercios de esa cifra.

No es sólo culpa de los gestores. Al fin y al cabo, se trata de fondos de inversión de propiedad estatal. Como sugieren nuestros datos, la mala elección de valores quizá fue consecuencia de presiones políticas que obligaron a los gestores a invertir en sectores industriales y empresas con problemas. Sea cual sea la razón, lo que está claro es que, la próxima vez que una compañía occidental necesita ser rescatada, los Abu Dhabis y Qatar es de este mundo no se dan tanta prisa para acudir en su ayuda. ·

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