Doce semanas de crecimiento consecutivo.

El récord actual de la divisa estadounidense no parece gustarle demasiado a la Reserva Federal (Fed). El eco de estas preocupaciones se ha escuchado en su última reunión. Según su relato, los participantes expresaron sus temores de los efectos adversos del alza del dólar frente al euro, lo que deteriora el comercio norte americano y hace que sea más difícil luchar contra la creciente inflación.

Sin embargo, la apreciación del dólar no aparecía directamente y explicablemente en el comunicado de prensa de la Fed; su sola mención lo constituía una declaración de una "guerra de divisas" (o sea, una carrera comuna  hacia el debilitamiento de las monedas). La decisión de actuar sobre el precio del dolar sigue siendo prerrogativa del Tesoro de los Estados Unidos. En los últimos 15 años, la Fed intervino directamente en el valor de la moneda como parte de operaciones coordinadas que implicaron varios bancos centrales, ya sea para ayudar al euro (2000) o para bajar el yen (2011).

Los discursos y declaraciones de la Fed sobre el dólar apuntan que el dólar va entrar de nuevo en la guerra de divisas. Esto sería aún más fácil ya para el dólar ahora que el euro es débil. Los Estados Unidos consideran que su acción es una represalia, más que una agresión flagrante y gratuita, frente ala evaluación del euro y del yen. Su pasividad en el conflicto monetario global cuesta al país entre 1 y 5 millones de puestos de puestos de trabajo perdidos al año, según el Instituto Peterson.

Cada vez mas grupos de presión se manifiestan en el Congreso y en Washington para defender las industrias y sectores que son los más afectados por el aumento del dólar.

La guerra de divisas también se alimenta del riesgo de deflación. El objetivo principal no es el de promover las exportaciones, pero importar más inflación. El aumento general de la divisa estadounidense ha permitido que algunos bancos centrales no tuvieron que luchar contra la apreciación de su propia moneda.

Cuando un país renuncia temporalmente a la lucha, otro lo reemplaza. No todo el mundo puede lograr bajar su moneda de forma simultánea. Esto plantea un serio problema al " Rey de la divisa". Si el euro sigue bajo frente al dolar, tendremos un superabit de 400 mil millones dólares al año por toda la zona de la UE. Y viene de maravilla para la UE ya que las perspectivas de crecimiento industrial son sombrías. Estas salidas de capital predecibles, son propensos a hacer caer el euro por debajo de la paridad de $ 0,95 hacia el 2017.

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