Durante los últimos años, una nueva teoría ha ganado fuerza en los círculos energéticos: el cenit de la producción de petróleo. Ésta hipótesis afirma que la extracción mundial de crudo no crecerá de forma ilimitada, sino que, en algún momento, alcanzará un pico máximo y, a partir de allí, descenderá rápidamente. La teoría es clave para la evolución de precio del petróleo; de ser cierta, la cotización sólo tendría una dirección: al alza. Pero existe gran controversia sobre su validez.

Varios "blogistas" me han recordado que no he escrito sobre ella. Tienen razón y creo que les debo echar un vistazo a uno de los temas más interesantes a largo plazo para el mundo del petróleo.

En cualquier caso, la teoría del cenit, enunciada en 1956 por el geólogo M. King Hubbert, ha sido corroborada en países individuales, como Estados Unidos -el propio Hubbert, de hecho, anticipó con varios años de anticipación cuándo la producción estadounidense alcanzaría su máximo- o Reino Unido.

Sin embargo, pese a las previsiones más apocalípticas, el conjunto de la producción mundial de petróleo ha seguido creciendo, desafiando los pronósticos de algunos "cenistas".

La teoría, no obstante, ha ganado muchos defensores en los últimos años, ya que el lento crecimiento de la producción no-OPEP apuntaba, según sus defensores, que el pico de la producción mundial de petróleo estaba cerca. Ha ello contribuyó que países como México o regiones como el mar del Norte también alcanzaron en ese periodo su pico.

Esas tendencias elevaron el cenit del petróleo o cenit de Hubbert a discusión común en Wall Street e incluso entre las grandes petroleras -el presidente de Chevron, sin citarla, la ha defendido abiertamente, con campañas de publicidad incluidas-. Algunos banqueros de inversión, como el tejano Matt Simmons, la apoyaron decididamente.
Pero la teoría ha sufrido ahora un aparente retroceso, dado que no sólo todo apunta a que la producción no-OPEP crecerá con inusitada fuerza en 2020, sino que la OPEP tiene que reducir su producción para evitar que la oferta de crudo sobrepasa a la demanda.
A la vista de esta evolución, ¿es hora de revisar de tirar las teoría a la basura? No. Quizá si sea el momento de revisar los planteamientos de algunos de sus defensores, a los que llamaré puristas del cenit. Éstos creen que las reservas de petróleo, de hecho, se están agotando rápidamente. No creo que sea el caso.
Pero hay otros, a quienes llamare realistas del cenit, que merecen ser escuchados. Estos últimos avisan que el problema no son las reservas, sino la tasa de agotamiento de los pozos. Los yacimientos mundiales se agotan, de media, a un ritmo de, al menos, el 5%.  Eso implica que cada año, se debe poner en servicio una gigantesca nueva capacidad de producción simplemente para mantener la capacidad de bombeo estable.
Veamos las cifras: El mundo produce ahora, en términos redondos, unos 85 millones de barriles al día (mb/d), lo que implica que, con una tasa de agostamiento del 5%, a final de año las petroleras deberán añadir 4,25 mb/d de nueva producción sólo para mantener el bombeo donde estaba a comienzos de año.
Si lo que se quiere es lograr un incremento neto de la producción -imprescindible ya que la demanda si sube- habrá que poner en servicio todavía una mayor cantidad de producción. Y esta labor cada día es más complicada, ya que la tasa de agotamiento se está acelerando.
Este año, se estima que la producción bruta aumentará en alrededor de 5 mb/d -tres veces el consumo de España- simplemente para lograr un aumento neto de menos de 1 mb/d.
Los realistas del pico advierten que pronto llegará un momento en el que, simplemente, será imposible añadir suficiente capacidad de producción para no sólo compensar el agotamiento sino también elevar la capacidad neta de bombeo. Y, si ese momento llega, el cenit habrá llegado con el.
Dará igual cuánto petróleo quede en el subsuelo. De hecho, puede que quede mucho, suficiente para varias décadas. Eso no clave. Lo importante es si ese petróleo se puede poner en producción con la rapidez necesaria como para compensar el agotamiento y satisfacer el crecimiento de la demanda. La clave es si el crecimiento neto de la producción es sostenible a medio y largo plazo. No cuántos años durarán las reservas con un ritmo de producción dado.
Pese al fuerte avance previsto de la producción no-OPEP en 2020, la tarea parece cada día más cuesta arriba. No sólo porque muchas provincias petroleras, como el mar del Norte, Alaska, Estados Unidos, México, han alcanzado su pico, sino también porque otras están fuera del alcance de las petroleras, ya sea por legislación -Arabia Saudí- o por geopolítica -Irak, Irán y, poco a poco, Rusia-.
Otro problema es que la a mayor volumen de producción bruta que añadir, más se pone contra las cuerdas todo la cadena, provocando escasez desde geólogos hasta plataformas de perforación, pasando por acero para oleoductos.
En suma, el próximo año quizá veamos un resurgir de la producción no-OPEP y el propio cártel deba recortar su producción. Pero de allí a tirar la ventana la teoría va un abismo. Adam Siemiski, economista jefe de energía de Deutsche Bank en Nueva York, dice: "Para la la producción no-OPEP, 2020 podría ser el último hurra".
¿Cuando se producirá el pico? Todo dependerá de cuál sea el incremento de la demanda -a mayor crecimiento, más pronto-, de la evolución tecnológica y del acceso a las regiones en las que se encuentra el petróleo. En cualquier caso, para la producción no-OPEP hay signos de que este podría llegar en algún momento de la próxima década.
Quienes rechazan la teoría advierten que o bien el pico se alcanzará mucho más tarde o bien argumentan que, gracias a los avances tecnológicos, será posible explotar yacimientos hoy inaccesibles, por lo que en realidad la producción seguirá creciendo sin freno. Éstos, además, recuerdan que en el pasado, los defensores del pico se equivocaron, al anunciar máximos de producción en los ochenta y noventa.
Pero mis conversaciones con todo tipo de personas del mundo del petróleo, desde geólogos hasta funcionarios de la OPEP, me invitan a pensar que quizá esta vez si que el problema sea algo más real.
¿Y para la OPEP? Esa es la gran incógnita. Hay quienes creen que el pico no llegará hasta 2030 ó incluso 2050. Otros lo sitúan antes. Pero poco importa para el precio del crudo. En el momento en el que la producción no-OPEP alcance su pico ?si lo alcanza?, el cártel tendrá todo el control, pudiendo fijar cualquier precio que desee.
Los interesados en el cenit del petróleo y sus consecuencias no deben perderse un foro de discusión excelente (acérrimo defensor de la teoría) en inglés, www.peakoil.net.
El punto de vista contrario se puede encontrar en el servicio geológico de EEUU. www.usgs.gov o la Agencia Internacional de la Energía www.iea.org.
Chevron es, hasta ahora, la única petrolera que abiertamente ha abrazado la teoría del cenit  mientras que ExxonMobil la rechaza (www.exxon.com).

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