La energía fotovoltaica es la energía eléctrica obtenida a través de la captación de energía solar, cuya transformación tiene lugar por medio de cédulas fotovoltaicas. 

Foto: Panel solar - Wikipedia, la enciclopedia libre
Estas cédulas se elaboran con silicio puro y se montan sobre paneles solares que captan la energía solar, transformándola en energía eléctrica que se almacena en acumuladores. El sistema de aprovechamiento de la energía solar para producir energía eléctrica, se denomina “conversión fotovoltaica”.
La energía fotovoltaica está dentro de las llamadas “energías renovables”, es decir, es una energía inagotable que no contamina, no produce residuos y no consume petroleo. Su instalación es sencilla y requiere poco mantenimiento, aunque hay que decir que su gran inconveniente, es su elevado coste.

Los tipos de aplicación de esta energía fundamentales son dos:

1-Sistemas aislados de energía fotovoltaica, por los que se hace posible la disposición de electricidad en lugares alejados de la red de distribución.

2- Sistemas fotovoltaicos conectados a la red, que consiste en generar energía eléctrica e inyectarla directamente en la red de distribución.
Japón es el mayor país productor de energía fotovoltaica, seguido por Alemania. En España la evolución de la potencia fotovoltaica instalada ha experimentado un fuerte crecimiento a partir de los años 90, aunque la gran cantidad de horas de radiación solar de que disponemos muestran una gran descompensación entre su potencial y la tecnología existentes. También hay que destacar que todavía no se dispone de una normativa que regule los aspectos técnicos y administrativos respecto a la conexión a la red de la energía generada.

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