La empresa brasileña intentará articular el funcionamiento de la red Eg3, y los activos de Perez Companc y de Petrolera Santa Fe antes de realizar nuevas adquisiciones. En esa dirección, un paso importante es la reciente inauguración de la primera estación de servicio con su marca.

José Cosenza, presidente de la filial argentina de la brasileña Petrobras y encargado de manejar los negocios que la empresa tiene en el downstream local, despliega en cada diálogo un tono tranquilizador difícil de lograr para otros actores del mercado argentino de combustibles. Reacio a los pronósticos alarmistas, explica: “Estamos intentando equilibrar las actividades de la empresa a través de la búsqueda de otros negocios que nos permitan hacer frente al actual desfasaje en el sector del downstream. En líneas generales, pretendemos mejorar la gestión analizando todos los puntos de la cadena”.

Para el ejecutivo, la vuelta de rosca final a ese proceso tiene que ver con la última partida de activos con los que se alzó la firma. “Cuando tengamos una plena integración con la producción de crudo nos será mucho más fácil”, asegura. “La compañía está aún desequilibrada porque compra petróleo a precios internacionales, mientas que la venta de los productos se realizan en la moneda local. Esta es una fase del negocio que, según creemos, pronto va a cambiar”.
Se sabe que en la situación actual por la que atraviesa la Argentina, las refinadoras no son rentables. Eso no parece preocupar demasiado a Cosenza: “Nuestro negocio es a largo plazo, y no tiene que ver sencillamente con lo que podamos recaudar ahora”, explica. “Tenemos en mente la idea de constituir una empresa estratégica, competitiva e integrada. De lo contrario, no podemos competir. Si el barril de crudo alcanza los 30 dólares, permite tener una buena ganancia en el upstream, que amortigüe las dificultades del downstream. A partir de eso es posible concretar una operación equilibrada, que hoy no tenemos. Con Santa Fe y Perez Companc vamos a encaminarnos hacia esa dirección”.
De cualquier forma, la firma continúa con su entrada en el mercado argentino. Recientemente inauguró la primera estación de servicio que viste los colores y el nombre de Petrobras. Más allá de ese hito, la empresa había comenzado con el trabajo de posicionamiento de su marca ante el cliente argentino mucho tiempo antes, a partir de la distribución en toda la red Eg3 de aditivos y lubricantes Lubrax, que produce en la refinería de Bahía Blanca.

Augmento los precios del crudo

Al igual que el resto de los operadores del downstream, uno de los objetivos de Petrobras es pasar los aumentos en los costos del crudo a los usuarios finales. Sin embargo, Cosenza aclara: “Tratamos de hacerlo de la manera más suave posible para que la población no sufra demasiado los precios. A decir verdad, no queremos que el país entre en hiperinflación, y sabemos que en este caso se trata de un producto muy importante”.
La coyuntura actual implica, según entiende el directivo, que las refinadoras intenten de manera pareja traspasar los precios con vistas a alcanzar un nuevo punto de equilibrio y, finalmente, obtener un margen de ganancia mayor a cero. Cuando ese punto sea alcanzado, “quizás pueda haber diferencias en los precios” de cada empresa. Competir hoy a partir de esa variable es algo que no entra en los planes de la empresa, por un sencillo motivo: Petrobras trabaja en la Argentina con márgenes negativos.

Proyecciones de abastecer con su propio petroleo.

Petrobras sufre en carne propia el hecho de no abastecerse con su propio crudo. Si bien el directivo sostiene que actualmente en el país no hay problemas para conseguir crudo, es cierto que los pagos están atados a la cotización del dólar libre, algo que, según él mismo reconoce, “no tolera el mercado”.
A la hora de realizar un pronóstico rápido y tentativo sobre la posible evolución de los precios del downstream en la plaza local, Cosenza explica que en un escenario donde el precio del crudo se mantenga alrededor de los 26 dólares y el dólar oscilara al borde de los 3,60 pesos, llevaría cuanto menos hasta noviembre traspasar los costos al usuario final. Claro que estas hipótesis están sujetas a las modificaciones no sólo de esas variables, sino también de aquellas que puedan surgir de la coyuntura política. En esa dirección, recientemente el secretario de Energía de la Nación, Enrique Devoto, convocó a un nuevo diálogo con las refinadoras para intentar mantener los precios fijos hasta fin de año.
Por otra parte, aunque el peso parece relativamente estable, no ocurre lo mismo con el crudo, mucho menos en una situación de constante probabilidad de ataque a Irak por parte de los EE.UU.

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