Los empresarios del segmento aseguran que la incertidumbre con respecto al abastecimiento futuro de gas, electricidad y materias primas dificulta la posibilidad de expansiones. 

Para solucionar ese problema reclaman directrices transparentes basadas en soluciones de mercado.

Dos grandes conclusiones decantan del discurso dirigido por Oscar Vignart, presidente de la Cámara de la Industria Química y Petroquímica (CIQyP), a los empresarios del segmento en la reunión que se realizó en el Hotel de las Américas en Buenos Aires con motivo de un nuevo aniversario del sector. En primer término, el futuro del sector a mediano plazo es promisorio, en parte por la recuperación del mercado doméstico desde los niveles mínimos y la cada vez más estrecha relación entre oferta y demanda, antesala de un ciclo expansivo.
Por otro lado, a nivel interno el segmento se está recuperando de la pesificación asimétrica que sufrió con la crisis  y si bien no tuvo grandes sobresaltos ve complicado su futuro en relación con el abastecimiento energético.

Al día de hoy

Según el presidente de la Cámara que nuclea a las empresas del sector, la recuperación de la demanda local beneficia a toda la industria, pero más aún las actividades que se llevaron la peor parte de la recesión que comenzó en 1998. Entre ellas se ubican los productos químicos destinados a las industrias textil, del papel, el cuero y la construcción.
A ritmo lento pero seguro, por estos días la petroquímica continúa con el saneamiento de su situación financiera, entorpecida luego de la pesificación de sus acreencias y el mantenimiento de las deudas contraídas en dólares. De todas formas, está bastante lejos de acceder nuevamente al crédito internacional, mientras que su disponibilidad y costo a nivel local no son los adecuados. En ese sentido, se considera prioritario salir del default y, sobre todo, recuperar la confianza en el país.
Pero las mayores preocupaciones de la industria pasan por otra parte. En palabras de Vignart: “Necesitamos con urgencia una política energética clara y eficaz, que implicará necesariamente opciones, reglas de juego e incentivos. Estamos convencidos de que sólo una orientación de mercado encuadrada dentro de la política energética nacional podrá reencausar la producción de gas y de electricidad hacia la senda del crecimiento competitivo. En caso contrario, veremos nuestro futuro seriamente hipotecado y, lo que es peor, sin posibilidades de aprovechar las oportunidades que presenta la descentralización productiva que vienen realizando los países desarrollados”.
En la industria consideran que  no hubo mayores problemas de suministro porque el invierno fue benigno y llegó a tiempo tanto la importación de gas boliviano y como de fuel oil de PDVSA.
A decir del directivo, las preocupaciones del sector se refuerzan por la falta de claridad sobre el escenario futuro en relación con la disponibilidad de gas, así como también por la infraestructura de transporte y su precio.
“Como empresarios podemos asumir los riesgos tecnológicos y los del mercado, pero no contamos con la posibilidad de invertir si no tenemos las materias primas necesarias o si estamos sujetos a cortes de abastecimiento por razones impredecibles –enfatiza Vignart-. La Argentina sólo podrá disponer de una industria química y petroquímica pujante y competitiva si dispone de esos recursos en abundancia, en condiciones de suministro confiables y competitivas”.

Otras preocupaciones

Los empresarios petroquímicos creen que la Argentina debe resolver una serie de tareas pendientes. Entre ellas se encuentra la implementación de una reforma impositiva que simplifique el sistema, mejore la percepción de impuestos y no desaliente las inversiones ni el capital de trabajo.
Otro de los puntos a trabajar es el perfeccionamiento del Mercosur y la integración al mundo en condiciones que no sólo permitan el desarrollo del sector, sino también el de sus clientes. En esa dirección, Vignart destaca “el buen nivel de diálogo y cooperación con las autoridades y los negociadores de la Cancillería y de la Secretaría de Industria”.
El país también debería, a su entender, mejorar su infraestructura de transporte terrestre y marítimo, las comunicaciones y la cadena de servicios logísticos. “Para ello es fundamental completar la renegociación de los servicios públicos en condiciones que aseguren su desarrollo y su competitividad -comenta. Estamos siguiendo con preocupación la evolución del tema del transporte marítimo de cabotaje. Entendemos que es conveniente la disponibilidad de una fuerte industria naval, pero no al costo de los sectores productivos”.
Otra de las cuestiones en que el sector muestra, como dice Vignart, “luces amarillas”, es en la disponibilidad futura de personal bien capacitado. “La virtual destrucción de la enseñanza técnica ya se está haciendo notar”, sostiene el ejecutivo. Frente a esa situación, la ciqyp.org.ar trabaja junto con el Instituto Nacional de Educación Técnica y la FATIQyP para diagnosticar adecuadamente el problema y sus soluciones.
“Para completar el panorama laboral estamos tratando de actualizar la Convención Colectiva de Trabajo del sector, mediante la incorporación de prácticas modernas y dotando a la relación laboral de la flexibilidad que resulta necesaria en los diferentes sub-sectores de nuestra actividad, especialmente en las pequeñas y medianas industrias químicas”, concluye Vignart. “En ese sentido, el principal desafío es ir cambiando los tradicionales sistemas de remuneración, basados en complejas e inadecuadas descripciones de tareas, por un sistema cimentado en la capacidad de los trabajadores y su debida incentivación”.

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