La economía mundial tiende a reactivarse, empezando por la economía de los EEUU, que le sirve de locomotora, todas las economías, tanto aquellas desarrolladas como las 'emergentes' muestran un mayor ritmo de crecimiento y sus proyecciones son optimistas. China e India se destacan, tanto por el tamaño de sus economías como por el mayor dinamismo de estas. China ha venido creciendo a tasas superiores al 9%, se ha convertido en el mayor receptor de inversiones y ha devenido en una gran potencia industrial y comercial.  Naturalmente, este mayor crecimiento de dichas economías se ha traducido en una demanda inusitada por materias primas (acero, petróleo, carbón, etc), lo cual ha repercutido en un alza repentina de los precios de estas.

En el caso particular del petróleo han convergido otros factores, que han contribuido a que la elevación de sus precios haya sido más protuberante. La Agencia Internacional de Energía (AIE), creada por los países de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) a raíz de la crisis desatada en 1973, ha revisado al alza sus pronósticos respecto a la demanda por crudo para el 2016. Según sus proyecciones, la demanda de petróleo pasará de un promedio de 78.8 millones de barriles diarios en el 2013, a 81.1 millones. El consumo de crudo creció en 1.8 millones de barriles diarios en el primer trimestre de este año; de los cuales 1.0 millón es atribuible a China, cuya demanda viene creciendo vertiginosamente, a un ritmo del 15% anual. Esta mayor demanda no sólo no ha sido compensada con una mayor oferta, sino que, además de la caída de los inventarios, concomitantemente se han venido dando otros hechos que han terminado por producir un desbocamiento del mercado. A ello se vino a sumar la circunstancia de que, desde 1981, la capacidad de producción disponible ha venido cayendo, desde el 12% del consumo global a apenas el 2% actual.

La turbulencia del mercado

En efecto, la ocupación de un Irak sumido en el caos por el estado Islámico y la convulsión que ello ha provocado en dicho país, poseedor de una de las mayores reservas de petróleo del mundo, el efecto perturbador del conflicto que embarga tanto a Nigeria como a Noruega, dos de los más grandes productores; la inestabilidad política del Medio Oriente, convertido en la caldera del diablo; los líos judiciales del grupo Yukos, primer productor de petróleo ruso, son factores que han incidido de manera determinante en la volatilidad de los precios del crudo. Para rematar, la furia del huracán Iván, con su avalancha de lodos, que azotó al Golfo de México afectó las instalaciones petroleras, precipitando una de las más graves interrupciones del suministro de petróleo a los EEUU, toda vez que el mismo representa la cuarta parte de su consumo interno. El impacto fue tan fuerte que al gobierno estadounidense le tocó apelar a sus Reserva Estratégica de Petróleo, el cual data desde el colapso de 1973, que no se tocaban desde el 2000, cuando tuvo que echar mano de ellas, para detener la escalada alcista de los precios, que en el corto lapso de veinte meses habían pasado de U$S 10 el barril a U$S 38! Este fue el anuncio al respecto por parte del Secretario de Energía, Spencer Abraham: 'He autorizado estas negociaciones en respuesta a la alteración física de la producción de petróleo en la región del Golfo de México, debido a la destrucción por el huracán…como lo ha señalado el gobierno, la reserva estratégica fue creada para proteger a los consumidores estadounidenses de alteraciones en el abastecimiento, incluyendo los desastres naturales…' (1). Lo más grave, es que la producción petrolera del Golfo de México sólo se restablecerá plenamente seis meses después.

Aparentemente, se trata de un fenómeno pasajero y no tardará en restablecerse la calma en el mercado y, por supuesto, los precios deberían retornar a la 'normalidad'. Pero, ocurre que hay elementos subyacentes que sirven de catalizadores que nos llevan a ser más cautos a la hora de hacer vaticinios sobre el curso futuro de la tendencia de los precios. De hecho las reservas mundiales de crudo se han venido acrecentando año a año durante las últimas tres décadas (2), mejorando ostensiblemente la perspectiva con respecto a los suministros hacia el futuro. La relación reservas - producción (R/P) pasó de 29 en 1973, cuando la guerra del Yom Kippur que sirvió de detonante a la crisis, a 40; lo cual quiere decir en plata blanca que hoy en día el mundo posee mayores reservas para atender sus consumos que hace 30 años, con la diferencia de que ahora es más costoso extraerlo y son mayores las contingencias que pueden afectar el abastecimiento. Como lo afirma el Presidente y Director ejecutivo de la Total, Thierry Desmarest, 'Obviamente la época de descubrimientos grandes y fáciles quedó atrás' (3).

Además, según el Departamento de Energía de los EEUU, la demanda mundial por crudo crecerá un 50% de aquí hasta el año 2035, cuando el consumo se habrá elevado a la astronómica cifra de 121 millones de barriles diarios. La demanda sería aún mayor de no ser por los procesos industriales tienden a ser menos intensivos en energía y además se ha hace un uso más eficiente de esta, a tal punto que el consumo de energía por unidad producida en la actualidad es el 50% de hace 30 años, amén de la diversificación de las fuentes de las cuales se sirve, lo cual ha contribuido a que la participación del petróleo en la canasta de energéticos en los EEUU bajó dramáticamente, al 50% en el mismo lapso.

El alza no se detiene

De nada han servido los anuncios por parte de la OPEP de los incrementos sucesivos de su oferta de crudo, el alza no se detiene y cuando baja es para volver a subir. En ello juega un papel de la mayor importancia el nerviosismo del mercado, por las sombrías expectativas que alimentan los conflictos, cada vez más exacerbados. Aquello que los expertos catalogan como una 'conjunción fatal' de anomalías está muy influida por el pánico y la incertidumbre, que superan con creses a todas las demás. A juicio del ex-Presidente del Banco de la Reserva Federal (FED), Alan Greenspan, 'El aumento de las incertidumbres geopolíticas con respecto a las reservas dudosas y la ausencia de inversiones para explotarlas, parecen ser las razones clave de las presiones sobre el alza del precio del crudo' (4). Como lo afirman Karen Lowry Millar Y Rana Foroohar, 'El miedo es el que infla el mercado…nada odian más los mercados que la incertidumbre' (5), por que ellos le tienen aversión al riesgo. Los especuladores se encargarían del resto, pescando en río revuelto. Desde 1983, cuando se creó el mercado de futuros del petróleo ellos invadieron el juego! Bien dice el analista del Citibank Meter Lynch, que 'Las sociedades de inversión agregan un nivel de volatilidad al mercado que no se vio durante la crisis de los 70' (6).

Sólo así se explica que el precio del barril de petróleo se haya duplicado en los últimos 30 meses; en el último año no más se ha acumulado ya un alza del 70%, superando la barrera psicológica de los U$S 50. El consuelo que le dan al mundo los entendidos en la materia es que tal nivel de precios no es como para asustarse ya que, luego de descontar la inflación y la devaluación del dólar, representa sólo la mitad del precio que alcanzó en diciembre de 1979, durante la coyuntura de altos precios que propició la caída del Sha de Irán. Según Phil Flynn, corredor de Alarón Trading, 'Hay una fobia sobre lo ajustado de los aprovisionamientos y sobre la cuestión de saber si esto se arreglará pronto o no'. Con razón el reputado economista Paul Krugman se atreve apostarle a mayores alzas, sobre todo si el clima de tensión en el Medio Oriente no cede. Solo se cifran las esperanzas en que a consecuencia de los altos precios, no sólo se des-estimule la demanda, presionando de esta manera los precios a la baja; sino que, además, el freno al crecimiento de la economía produzca el mismo efecto.

Es claro que tal turbulencia del mercado petrolero no afectará tanto a la economía mundial como en el pasado, al menos esto opina Alan Greenspan, pero obviamente amenaza con descarrilara, ahora cuando vuelve a tomar la senda del crecimiento y se repone de un largo período de estancamiento. Indudablemente, todavía está en capacidad de causar estragos en una economía cada vez más globalizada y por ello, paradójicamente, más vulnerable. Valga decir que, según Global Insight, una firma especializada de pronósticos con sede en Massachussets, cada aumento de un punto porcentual en la tasa de crecimiento mundial requiere un alza de alrededor de 500.000 barriles al día en el consumo de petróleo. Según ANIF, 'El efecto de mayores tasas de interés, combinado con los altos precios del petróleo, puede afectar la recuperación mundial. De los últimos cinco períodos de fuertes aumentos en los precios vividos desde 1970, cuatro han generado un período de recesión en la economía norteamericana con su respectivo impacto sobre el resto del mundo'.

La amenaza de la recesión global.

Para el Banco de la Reserva Federal de Dallas, '…un alza sostenida de U$S 10 por barril de crudo, podría disminuir en medio punto porcentual el crecimiento del Producto Interno Bruto estadounidense'. De acuerdo con Golman Sachs, un aumento de 10% en los precios estimados para el próximo año, reduciría el crecimiento de los países del G-7 en 0.3% o U$S 70.0000 millones. Se calcula que cada U$S 10 de aumento del precio del barril de crudo le cuesta a la economía mundial medio punto del PIB. No se puede, entonces, subestimar su demoledor efecto, que puede empujar a la economía global a una encrucijada inflacionista de enormes proporciones. Sin pecar de apocalípticos, podemos afirmar que de no tomar otro curso los actuales acontecimientos, podría precipitarse la primera crisis global, dada la sincronización cada vez mayor de las economías a escala mundial.

La historia se repite.

Es triste reconocerlo, pero es la amarga verdad, que en Colombia la historia se repite en espiral, con una pasmosa fidelidad a sí misma, sobre todo cuando se trata de sus errores y reveses. Pues bien, coincidencialmente hace treinta años, cuando sobrevino la gran crisis petrolera de los 70, atizada por los conflictos del Medio Oriente, nos sorprendió con las reservas de petróleo en su más bajo nivel y la baja en la producción tornó estas insuficientes, para abastecer el mercado doméstico. Paradójicamente, después de exportar más de 1.200 millones de barriles de crudo en los 50 años anteriores, cuya cotización nunca había superado los U$S 2; una vez que nos convertimos en importador del mismo, nos tocó comprarlo hasta a U$S 35 en barril! Ahora, vamos en las mismas, el beneficio recibido por Colombia como resultado de la actual bonanza habría sido mayor, de no ser por que nuestra producción y con ella nuestras exportaciones están en franca declinación. ECOPETROL S. A ya está refinando crudo del correspondiente a las regalías, su producción en el año 2015 no alcanzará para cargar sus refinerías y por ende le tendrá que empezar a comprar crudo a las asociadas para suplirla.

ECOPETROL S.A recibirá este año $900.000 millones por encima de sus proyecciones, las cuales se basaban en precios que oscilaban en torno a los U$S 44 el barril, lo cual se traducirá en mayores transferencias a la Nación; no obstante, ha dejado de percibir U$S 57 millones, aproximadamente, debido a las transacciones de 'cobertura' en el mercado de futuros. Para ser más exactos, hasta el mes de septiembre de este año, ECOPETROL S.A realizó cinco operaciones de esa índole por 9.650.000 barriles, a precios que se sitúan en la horquilla de U$S 45.50 y U$S 43 por barril, contra precios superiores a los U$S 40, si tomamos en cuenta los descuentos. Las mismas representan, aproximadamente, el 15% del volumen de nuestras exportaciones; el restante 85% se viene colocando en el mercado spot.

No obstante, como lo sostiene el ex ministro de Minas y Energía, Carlos Caballero Argáez, aquella crisis se hizo más llevadera en la medida que el país venía de una reciente bonanza cafetera, contaba con unas abultadas reservas, tenía un bajo nivel de endeudamiento y no arrastraba con el déficit crónico en su cuenta corriente de la Balanza de pagos, de la cual adolece hoy. Con razón afirma él que estamos entrando en la zona de peligro (10) y no es para menos, habida cuenta del tétrico escenario, en medio del cual tendremos que capear este temporal que se nos avecina a pasos agigantados. Colombia se está quedando sin reservas, estas bajan aceleradamente y no se vislumbran posibilidades de que tal tendencia pueda revertirse en el corto o mediano plazo. Para complicar más las cosas, el manejo de los déficits gemelos (déficit en cuenta corriente de la Balanza de pagos y el déficit fiscal), se han convertido en un quebradero de cabeza y constituyen, junto con el sobre-endeudamiento público, la mayor amenaza a las finanzas públicas.

Comprando tiempo

Se han venido tomando medidas desesperadas, tales como la vuelta nuevamente a los contratos de Concesión y la supresión de los de Asociación, la extensión de los contratos próximos a revertir y los mayores incentivos a la producción 'incremental' o de recuperación secundaria de crudos, como una forma de comprar tiempo. Esta es sólo una forma de prolongar la agonía. El gobierno viene haciendo alarde del creciente número de nuevos contratos suscritos, lo cual atribuyen a las reformas implementadas a partir del Decreto 1760 de 2003, pero no siempre estos se llevan a un cabal cumplimiento; todavía es demasiado prematuro para reclamar el éxito de tal viraje en la política petrolera.

Se precisa de un plan de contingencia, para conjurar la crisis fiscal y cambiaría que ya es inminente y que da trazas de ser irreversible. Nos estamos aproximando peligrosamente al punto crítico; vamos con los ojos abiertos, irremisiblemente, hacia el precipicio y todos tan contentos!
La escasez del petróleo y de la energía en general podría generar innumerables conflictos políticos y económicos entre las naciones en un futuro no muy lejano, advirtió el director de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), Alfredo Elías Ayub.

Sostuvo que ante el peligro que representa ese panorama es necesario efectuar diversas acciones que permitan el uso y ahorro eficiente de la energía, pues tan solo en el caso de nuestro vecino (Estados Unidos) éste registra un consumo del 40 por ciento de la producción de hidrocarburos y sus reservas representan sólo el dos por ciento de las existencias mundiales.

Explicó que Arabia Saudita con su ritmo de producción actual tendría reservas para 100 años, los Emiratos Arabes para 120, Kuwait para 125 e Irak para 145, mientras que Estados Unidos únicamente tendría existencia de hidrocarburos para los próximos ocho años.

Durante su participación en el Primer Congreso “Arquitectos de la Paz”, organizado por la Universidad Anáhuac, mencionó que 65 por ciento de las reservas mundiales de hidrocarburos se localizan en el Medio Oriente, un 10 por ciento en tres países de América Latina, (México, Venezuela y Brasil) y cuatro por ciento en la región Asia-Pacífico.

El funcionario hizo un llamado para privilegiar acuerdos políticos y desarrollar energías alternativas, al tiempo que reiteró que en un futuro la energía podría provocar conflictos entre las naciones debido a las grandes diferencias entre los países que consumen y producen petróleo.

Al referirse a la región Asia-Pacífico, sostuvo que los países de esa región, donde existe uno de los intercambios comerciales más dinámicos del planeta, se consume un 25 por ciento de la producción de hidrocarburos mundial, por lo que -insistió- ante este desequilibrio que los hidrocarburos podrían llegar a ser un factor de conflicto entre las naciones en un futuro próximo.

“Las economías en desarrollo de Europa como Alemania, España, Inglaterra, Francia e Italia, no poseen reservas petroleras”, anotó. Por ello, será necesario aumentar la exploración de recursos petroleros en diferentes lugares del mundo y mejorar la tecnología para extraer los recursos.

También, deberá procurarse el ahorro de energía y el consumo eficiente de la misma, así como buscar nuevas fuentes de energía, como la que podría generar el viento, el mar, el sol y regresar a las investigaciones sobre energía nuclear.

Otro aspecto importante y para evitar conflictos a futuro es “llevar al cabo foros internacionales para la utilización de los recursos petroleros en el mundo, en donde se privilegie la política sobre la fuerza”.

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